“Olé, ole, ole…”

Fotografía. Erik Sánchez

Morelia, Mich./Erik Sánchez

Después de 12 años el coloso del Quinceo vivía una semifinal del futbol mexicano, pero el día llegó.

Los aficionados, los seguidores del equipo local, del Monarcas Morelia, denotaban ilusiones al por mayor.

El estadio Morelos era una fiesta, iniciando con fuegos artificiales y una serpentina con los colores rojiamarillos.

Con un lleno total, y la famosa ola al flote, Monarcas inició con un buen juego ante un América desconcentrado.

El equipo local tomó ventaja tempranera, pero eso no desanimó al rival, su porra no dejaba de cantar.

Sin embargo, una expulsión americanista y un gol de la monarquía fue el preludio de una irreversible derrota.

Al revés,  felices los del Monarcas felices, sin cejar con las porras al equipo de sus amores y con famosos “olé, ole, ole”…