Morelia/Bernardo
Yo conté 104 personas que parecían de Prensa, 37 que no, 22 guaruras, y una niña que venía con su madre. El salón Charo de la casa de Gobierno michoacana se ha llenado con esta misteriosa conferencia conjunta a la que convocaron el Gobernador en Turno y el Gobernador que Viene. ¿Qué irán a decir? Quién sabe, pero algunos especulan:
– Van a decir lo del Procurador. ¿Y qué es eso? -pregunto-. Pues que como no hay ni Procurador ni Jefe de la Policía van a nombrarlos entre los dos para que no tengan que hacer cambios en dos meses…
– Van a anunciar el Gabinete…
– Van a decir que seguirá lloviendo…
Quién sabe, será algo crucial. O no. Las cámaras se van amontonando frente al estrado principal justo detrás de las sillas rojas acojinadas y forradas en suave tela imitación terciopelo. Todo el salón está alfombrado y las paredes son de cantera. Tras la mesa principal, aún vacía, con sus micrófonos expectantes, esperan la bandera mexicana y el escudo del estado tallado en una madera que unos dicen que es parota, otros, pino y otros que no saben y no les importa. Son las 10:58 de la mañana de un lunes húmedo y los convocantes deben estar por llegar.
En uno de los costados del salón cuadrado hay una pequeña puerta abierta por donde entra con violencia la luz del día brillante que sucede afuera. Dos hombres con cenizos trajes de agente de seguridad la flanquean a los extremos. Algunos camarógrafos deducen el acertijo y se colocan frente a ella: Por aquí entrarán. Y sí, a los cinco minutos entran por ahí los dos gobernadores con sus elegantes comitivas de tacones altos y trajes no cenizos. Tromba de obturadores y gritos de ¡Foto! ¡Foto! que piden los dueños de las cámaras, pero los gobernadores se concentran en llegar a sus asientos sin detenerse. Uno de ellos, Silvano, el que Viene, avanza aún con las muletas a las que le obliga la operación de su rodilla tan maltratada por la campaña electoral de hace unos meses. Apenas termina de acomodarse en la silla, la voz de una mujer le presenta en los altavoces. Su mano pasa de las muletas al micrófono y con tono relajado, con aura de triunfo y ánimo de papelitos volando, comienza a gotear la respuesta a la duda que nos reúne. Primero agradece al Gobernador en Turno su disposición política para dialogar con él y así poder construir juntos un equipo de transición. Para eso los hemos convocado, básicamente, para anunciarles que estamos trabajando en la entrega-recepción del gobierno, y bueno, básicamente es eso.
¿Eso es todo? ¿Para eso hemos abarrotado esta sala?
Sí, eso es todo, confirma Salvador Jara, el Gobernador en Turno, ex-Rector de la Universidad Nicolaita que gracias a una serie de desgracias ocurridas al estado en los últimos años y a su habilidad para los rebotes (como la de un buen esquinero de basquetbol) suplantó al Gobernador Oficial, enfermo y acusado de todo al mismo tiempo. Jara agrega en su intervención que a él le da mucho gusto que estas cosas sucedan porque los michoacanos tenemos fama de no poder ponernos de acuerdo. Ya ven que no.
Las intervenciones son breves. Se anuncian tiempos, mecanismos y participantes del Comité de Transición, pero no mucho más. Los reporteros parecen un poco decepcionados y eso, se supone, puede ser un riesgo cuando están por comenzar las preguntas. La nube de chalecos, con sus plumas, lanzas y tripiés, es voraz en todos los cofines del planeta, y como los perros, acorralan bien a sus presas cuando están en grupo. Además, es la primera vez que tienen frente a sí a los dos gobernadores juntos para cuestionarles. La moderadora construye rápidamente una lista para las intervenciones. Levanta su cara, mira las manos alzadas, apunta en una libreta y repite la acción… alza, mira, apunta y comienzan a llover preguntas. Que qué pasó con el Procurador que no existe; que cómo le vamos a hacer si no tenemos dinero; que si Mireles, el líder preso de las autodefensas, volverá para ser funcionario; que si se entregará el gobierno sin deudas. Ambos libran bien las preguntas, Silvano con seguridad, Jara con hartazgo. Algunos reporteros aprovechan su turno para filtrar su opinión sobre el rumbo del estado y entonces se escuchan discretos silbidos de la concurrencia hasta que uno de ellos, de plano, pregunta por las calamitosas lluvias de estos días y los silbidos pierden la compostura.
No pasa mucho más. Cuatro veces quiere la moderadora terminar con la conferencia pero Silvano Aureoles, dispuesto y más entretenido que el resto de los que estábamos ahí, la boicotea otorgando más oportunidades a los reporteros. Jara se muestra impaciente y así responde. Al final, Ignacio Martínez, reportero experimentado en el ámbito michoacano, les pide su opinión sobre lo dicho hace unos días por otro líder de autodefensas, Hipólito Mora, cuando mencionó que para gobernar el estado hacían falta huevos. Jara se limita a un lacónico No estoy de acuerdo y Silvano a un Yo los tengo.
Al fin, la moderadora puede terminar con el insípido evento. Todos se levantan de sus lugares y con la astucia de la manada, la nube de chalecos se mueve rápidamente para cerrarle el paso al Gobernador que Viene y sacarle todo lo que puede, que no es mucho.
En resumen, la expectativa no ha salido satisfecha. No ha habido nada más que el pobre anuncio de que el curso de las cosas sigue su ritmo triste y aletargado. Ni Procurador, ni Jefe de Policía, ni gabinete, ni noticias sobre la lluvia. No somos los griegos, así que aquí estamos, sentados impacientes en el mismo borde de hace años. Lentos, pero seguros.
Las galletitas, muy buenas.





