“No soy de aquí, ni soy de allá”

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Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Yo no me siento ni de aquí ni de allá”, comparte Jessica Herreman, una artista multimedia de origen chicano a quien las fronteras de Estados Unidos y México le extraviaron su identidad.


“Yo regresé a México cuando tenía seis años, mi mamá enfermó y mi papá dijo ‘este clima la está matando, vámonos’”.


Fue por allá de los años setenta que sus abuelos maternos migraron hacia los Estados Unidos buscando una vida mejor, siendo la pobreza la razón de su partida, “mi tío cuenta que comían plátanos de la basura, así que, como pudieron, consiguieron la manera de irse”.


Seguido de sus abuelos, su madre se suma a la segunda generación de migrantes, quien logra establecer su propia familia del otro lado del muro, sin embargo, las condiciones de salud la hicieron volver.


Vamos a un clima más amable, dijo mi papá. Luego fallece y, pues pensé, no voy a poder estudiar y al mismo tiempo mantener a mi mamá y a mi hermana aquí en México”.

“Me decían allá en EU el gobierno te puede ayudar, ¡pero entre comillas! porque te ensartan el préstamo de la escuela de por vida. Entonces me regresé a estudiar y mi mamá ya no quiso devolverse, le agarró rencor a los Estados Unidos”.


“Yo estaba partida, mi hermana me dijo, ‘yo me quedo cuidando a mi mamá’, tenía sólo 13 años y mi mamá se quiso regresar a su pueblo, Fresnillo Zacatecas”.


Con un manejo del idioma inglés a medias, Jessica se incorporó a la escuela, donde adaptarse le llevó incomodidades con su identidad, “yo tenía un acento raro; la gente pensaba que era española o argentina. ‘¿Cómo vas a ser mexicana?’, decían. ‘Sí, en México hay güeros de rancho’, contestaba”.


Titulada en la licenciatura de arte multimedia con una especialización en video y sonido en 2003 en el Columbia College Chicago, nunca ha dejado de sentirse relegada, “me siento discriminada aquí y allá”.


“A veces hacía castings acá en México donde buscaban a chavas con perfiles más mexicanos, y yo no quedaba; ni parecía tan gringa, ni parecía de acá”.


Con alrededor de 5 años radicando en Michoacán, Jessica se confiesa en una reinvención constante de sí misma, la que ha llevado al desarrollo de sus proyectos personales y profesionales, es el caso de su último cortometraje “Voces en la línea”, un documental sobre migración que será presentado. por primera vez. en la edición 18 del Festival Internacional de Cine en Morelia.