Morelia/Julieta Coria
Se cumplen 252 del natalicio de José María Morelos, es viernes 29 de Septiembre y hace frío. Una brisa ligera recubre la Ciudad de Morelia, los edificios de cantera rosa guardan un gélido aire que cala con la brisa matutina. La Luz del Sol no aparece, un grupo de aves negras llegó volando por los cielos… y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo UMSNH rinde un homenaje para recordar al ´ hijo predilecto de Morelia’.
Sí, ni más ni menos que el ilustre Morelos, de quién hoy se recuerda su nacimiento, en una fiesta nicolita llenan de patriotismo, en aquellas aulas del Colegio Primitivo de San Nicolás.
Es 29 de Septiembre, la ciudad está tranquila, la señorial Morelia, cuna de Don José María Morelos, está de fiesta. No era una mañana cualquiera, tenía un aspecto diferente, se siente un ambiente, como invernal, las calles que rodean al Colegio de San Nicolás, guardaban un silencio único, varias calles están cerradas a la circulación, para preparar, la fiesta de Morelos; un día más en la ciudad de la Canteras Rosas.
De entre un mar de nicolaitas en total formalidad, emergen autoridades que hoy piden importancia de que en la actualidad existan más hombres que actúen y digan conforme a los valores que dejará el ilustre Morelos.
Decenas de alumnos se dieron cita al patio escolar, docentes, catedráticos, todos para sentir el fulgor patrio, en el día especial, “pese a que José María Morelos y Pavón no tenía instrucción militar, fue un hombre de sólidas convicciones y con una profunda indignación por la pobreza”, iniciaba el discurso Carlos Alberto Tena Morales, quien fungió como orador oficial en el evento protocolario para recordar al Siervo de la Nación.
Seriedad absoluta, antes para entonar el himno nacional, engalanado por la banda de guerra de la Universidad Michoacana, arriba en el segundo patio hombres y mujeres sostienes las banderas de cada facultad en manos de quienes recuerdan con solemnidad al hijo predilecto.
El rector Medardo Serna sube al estrado y da su discurso bien preparado, hoy viste formal muy formal, el discurso avanza «Morelos brilló por su coherencia al dar su vida por sus convicciones, luchó por la libertad e independencia” decía, lento, pausado, tranquilo, ni la lluvia que empezaba a caer, ni los cuatro desmayados integrantes de las escoltas, hicieron cambiar ese rostro de gallardía y buen porte que le caracterizaba
Aplausos y aplausos, y al terminar un recio canto invadió el lugar rompiendo el silencio con el “¡Creo en mí, soy orgullosamente nicolaita!” seguido del “¡Piss, Pass, Caliss, Calass Piss, Pass, Caliss, Calass shh…Pum San Nicolás!” que gritaban como todos “los orgullos nicolaitas”.
Un festejo; un reconocimiento, una ciudad cumpleañera, y el “honor a quien honor merece”: La Ciudad y la Universidad presentes en los 452 años del natalicio de Morelis, recordando al más grande de los nicolaitas.





