Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “A los llamados ‘héroes’, ahora, ni las gracias nos dieron, el estado no nos valora y no nos toma en cuenta”, lamenta una enfermera que formó parte del frente contra el covid, a quien llamaremos Brenda.
Contratada por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) el 16 de abril del presente año, a la enfermera se le requirió de inmediato en el área crítica de los pacientes con coronavirus del tercer piso del Hospital Civil “Dr. Miguel Silva”, pero el pasado 15 de octubre fue retirada de su cargo.
“Enfermería, aparte de ser una profesión, es un arte. Creo que el hecho de apoyar y de estar más en contacto con los pacientes, incluso que los médicos, te da una satisfacción enorme de que pudiste hacer algo, que estuviste apoyando, no solamente como lo marca la ciencia sino con ética y humanismo”.
Con todas las ganas de brindar su servicio y conservar su trabajo, Brenda se preparó para enfrentar los miedos a los que todo el personal médico ha desafiado desde el inicio de la pandemia; contagiarse por covid-19 y las incomodidades que requieren los trajes especiales de protección.
“Cuando yo llegué, la situación todavía no estaba tan descontrolada aquí en Morelia, no teníamos muchos pacientes, pero el hecho de ponerte un equipo que en tu vida te habías puesto, daba temor. Estaba llena de nerviosismo, -¡chin!, y si me lo puse mal, ¡chin!, y si voy a la mi casa y contagio a mi mamá y la familia”
“¡El trabajar con un equipo donde sudas y sudas y sudas y te deshidratas! Sabes que si el paciente está grave, te tienes que quedar ahí más tiempo, incluso si está triste. Porque eres el apoyo moral, porque ellos no tienen ningún otro apoyo”.

Además de las situaciones de estrés cotidiano, la joven enfermera recuerda episodios dolorosos por los constantes decesos de las personas contagiadas, algo que, dice, no desea vivir en carne propia a nadie.
“Cada que se moría alguien, no sólo le dolía al familiar sino también a nosotros. Nos tuvimos que aguantar muchas veces. Me tocó ver como una embarazada de seis meses perdió la vida junto con su bebé”.
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“La verdad es que intentábamos ayudar con lo que teníamos a la mano porque no teníamos ni aspirados dentro de esa pequeña área, teníamos que aspirarlos con una jeringa porque no teníamos más, para intentar salvarles la vida”.

A poco más de un mes, la enfermera, junto con otros compañeros y compañeras del área covid que fueron despedidos del Civil y Hospital Intantil, ahora solicitan la reinserción a sus actividades, pues señalan un despido injustificado y poco agradecido por parte de las autoridades, luego de exponer su propia vida en el nombre de la salud del Estado.
“No puedo explicar el aprendizaje que me dejó la experiencia en esa área, de mucho dolor, y ahora más por el despido. Ni las gracias nos dieron…”






