Luciana Alvarado/Acueducto on line
Tan solo seis años que el Señor Roberto Ponce Medina acude al video club de la casa natal de Morelos, en la ciudad de las canteras rosas, Roberto como cada semana lo acompaña su amigo Adán Rodríguez Arroyo, quienes bromean y ríen en todo momento, se les nota cierta alegría de compartir un momento para lo que llaman ellos ‘el buen cine’.
Don Roberto es ingeniero civil, el conoce gran parte de la república mexicana, y es fanático del cine, sobre todo del cine antiguo, “de las películas viejitas, que son definitivamente una imagen más profesional que las actuales, al igual que sus artistitas y la buena música” dice sonriente.
“María bonita de Agustín Lara es de las mejores canciones” interrumpe su amigo Adán, quién está de acuerdo con su viejo amigo, en decir que el cine de antes es de los mejores; “no nos gustan las películas en donde aparecen matazones, balazos, drogas y criminales, son “películas degeneradas” coincidieron.
Ambos esperan emocionados afuera de la sala de proyección, leyendo las noticias, un periódico en mano y una buena charla antes de entrar; esta semana en el vídeo club de la Casa Natal de Morelos presenta su ciclo de películas de María Félix, en aquélla ocasión “Tizoc: amor indio” (1957) estaba por iniciar.

Sin duda dos buenos amigos, que con los años se han convertido en seguidores del cine, del buen cine en donde “las tramas eran bien pensadas y documentadas; películas para toda clase de público”. Ahora con tristeza piensan que en el cine actual se proyectan muchos antivalores “y eso no es bueno para los jóvenes” dicen con cierta tristeza.
Ellos cada semana, se reúnen para pasar un buen rato, para disfrutar de un café, una charla con amigo, un lugar para recordar, para escuchar buena música pero sobre todo disfrutar de tan solo entrar al antiguo edificio, sentir el frío característico de la cantera, las pesadas puertas de madera abiertas de par en par, escuchar el “pase usted” que conduce hacia la sala del cine club y ver entre puerta y puerta una enorme pila de cantera, donde José María Morelos y Pavón fue bautizado, allá el 04 de octubre de hace 252 años.
Ahí, junto a el jardín, donde se encuentra un busto del Siervo de la Nación y frente a él una réplica de la campana que el cura Hidalgo tocaría en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el llamado a la Independencia de México.
Ahí, Don Roberto y Don Adán, seguirán acudiendo “hasta que Dios les preste vida” para disfrutar de buenas películas, de las mejores, por supuesto…






