Iván Villanueva/Morelia
La circulación a los vehículos estaba cerrada en un sentido, al caminar por ahí me transporté a una zona de guerra ó hasta daba la sensación de caminar entre cráteres lunares, así lucía Villa Universidad.
Una barredora se aproxima, prepara el terreno para el trabajo de las cuadrillas, en este momento se puede observar la dimensión de los baches, algunos eran cubiertos por agua pero esta máquina ayudo a retirar el restante de las últimas lluvias.
Los que presencian se quedan asombrados por el tamaño, algunos introducen una pierna para medir el aproximado de profundidad.
Un camión con una docena de hombres llega, acabarán con el dolor de cabeza para todos los automovilistas y los mismos le externan su agradecimiento con el claxon o algún grito, incluso algunos se detienen segundos para tomar una foto.
El sonido de los picos, escobas, palas y la cortadora de concreto es la musicalización del momento, los trabajadores lucen contentos, parece que extrañaban salir a “corretear la chuleta”.
Poco a poco, van desapareciendo los baches que provocaron algunas descomposturas y caídas para motociclistas.





