Editorial | Acueducto
1.- Llama la atención que el inicio del II Informe del alcalde de Morelia, Raúl Morón Orozco, haya sido, en forma estrepitosa, irumpido por familiares y cercanos del joven Julin, asesinado por policías municipales al confundirlo presuntamente como un delincuente, más porque un día antes ya se sabía que lo harían o al menos se podía suponer que lo harían.
2.- Pese a lo anterior, no se sabe si previo a dicho informe hubo o no acercamiento de los operadores políticos con los familiares de Julin, en cualquier sentido, al final, los resultados son más que lamentables, aunque es mucho peor si no hubo cuando menos el intento, pero si se hizo fallaron los interlocutores gubernamentales y dejaron todo en la incertidumbre, al garete.
3.- Y, sin acuerdo previo, el caso Julin opacó el gran día, el del II informe del Gobierno de Morelia, lo llevó a un segundo plano. aun cuando, a través de una serie de concesiones, el alcalde logró dar su reporte anual. pero ya bajo un ambiente tenso, sin la aguda festividad esperada, si, todo porque falló la operación política falló, un grave error que debería corregirse con relevos.





