Morelia, Mich. | Cayetano Mac/Acueducto Noticias.- Entre ornamentos verdes que adornaban la majestuosa entrada del Centro Cultural Clavijero, se alzaba la decimocuarta edición de Morelia en Boca, el festival gastronómico que transforma este icónico espacio en un paraíso culinario.
En el patio principal, donde una fuente quedaba oculta tras la elegante sobriedad de los stands, comensales y amantes de la gastronomía deambulaban por los pasillos históricos, iniciando su recorrido con una copa en mano.
Este año, el evento celebró los lazos familiares y el poder de la comida como el centro de nuestras tradiciones, reuniendo a chefs de renombre, cocineras tradicionales de Michoacán y expertos enológicos, todos unidos en un tributo a los sabores que nos conectan.
Al mediodía, decenas de personas ya degustaban vinos, mezcales, y cervezas artesanales, portando las copas de cristal que se volvieron el accesorio principal entre los asistentes. Mientras tanto, en el segundo patio, un ambiente distinto capturaba la atención: un stand adornado con brillantes piezas de cobre de Santa Clara ofrecía charlas y demostraciones culinarias.
Los invitados, hipnotizados por las técnicas de cocina que allí se mostraban, se sumergían en una experiencia de aprendizaje y deleite visual.
El olor a humo llenaba el aire. Los asadores y fogones, encendidos con leña, cocinaban una gama de platillos que reunían lo mejor de la gastronomía desde los fogones de Tijuana hasta la parrilla gaucha argentina, sin dejar de lado las tradiciones locales de Michoacán.
Las mesas dispuestas en el centro invitaban a degustar platillos típicos: tacos de charales, corundas, chavindecas calentanas, la clásica ensalada César, carne en su jugo, y unas suculentas carnitas. La variedad era abrumadora, y la capacidad del estómago, el único límite para aquellos que querían probar un poco de todo, mientras el aroma a madera ahumada envolvía el espacio.
Entre los protagonistas culinarios se encontraba María Inés Dimas, cocinera de Santa Fe de la Laguna, vigilando su arroz rojo mientras recomendaba a los comensales un plato de bistec en chile negro.
También destacaba Nadya Fernández, quien, desde la frontera norte, enseñaba a los asistentes el proceso de preparación de la original ensalada César, tal como la hacía Caesar Cardini en su hotel de Tijuana.
La jornada del segundo día de tres de Morelia en Boca cerraba, con la promesa de un evento que sigue creciendo, uniendo sabores, tradiciones y culturas en un solo espacio, donde la gastronomía es la protagonista.





