Morelia/Ivan Villanueva
El pánico y descontrol se generaron tras un fuerte incendio que a simple vista, arrasó con todo a su paso en un pequeño local.
A prisa, los bomberos continúan apando el fuego mientras los policías luchan contra los curiosos que sólo entorpecen las labores.
Vaya ironía, la lluvia cae a cántaros mientras un incendio acabó con una tienda de ropa y el patrimonio de una familia, afortunadamente sólo queda en daños materiales.
La propietaria pide ayuda a los paramédicos, se le dificulta respirar.
Tras unos minutos, los vulcanos terminan su labor, algunos remueven lo que quedó de mercancía y parte del mobiliario.



