“Mire nomás qué bonitas”, dice don Constantino

Foto:XanaZamudio


Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- En punto del verano, los campos de Copándaro, Michoacán comienzan a arropar las semillas de cempasúchil de las mejores flores selectas del año anterior, recolectadas por las manos campesinas, con la esperanza de ser cortadas en la temporada de Noche de Muertos.

Imagen: Xana Zamudio


“Desde julio comenzamos la siembra. Al principio, regamos casi cada quince días las dos hectáreas, todo depende de las lluvias. Ya pa’ octubre ya no se necesita”, cuenta el campesino Constantino García que ha repetido el ciclo durante los últimos diez años de su vida.


Hombres jóvenes entre las yerbas buscan las mejores flores para los 600 ramitos que hay que juntar para el cliente de la capital que encargó hace unos días. “Comenzamos a cortar desde mero atrás, para que los demás clientes que vengan, sepan que todavía hay cempasúchil”.

Macheteando entre las parcelas, se ven asomarse los jornaleros que esperan que, conforme pasen los días, llegue más gente a comprar sus ramitos, y que no se quede ni una flor fuera de los altares o panteones de todas las familias michoacanas que recuerdan a sus muertos.

Imagen: Xana Zamudio


“Nosotros sembramos lo mismito que años pasados. Sabemos que está lo de la pandemia y el cierre de panteones, pero tenemos fe en que se va a vender todita, primero Dios”.


Mientras unos van juntando los manojos naranjas, otros van llenando la camioneta de traslado; 300 para empezar el día, luego almorzar, luego continuar hasta caída la tarde, hasta completar los 600. “Toda se va pa´ Morelia, de ahí quién sabe pa’ dónde la lleven”.

Imagen: Xana Zamudio


Desde el lunes comenzó el corte de flor de cempasúchil y, aunque muchos campesinos temen quedarse con la flor terminada la temporada, el señor Constantino dice seguir trabajando y confiar en que aquellas semillas de julio rindan su fruto, “éste es su tiempo en que agarran, mire nomás qué bonitas…”