Morelia, Mich.| Acueducto Noticias/ Zayda Solís.- En Michoacán, 73,424 personas se identifican como afromexicanos. A nivel nacional, el estado ocupa el décimo lugar en población afro, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Información (INEGI).
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda en México, el 2% de la población se asume como afrodescendiente, es decir, 2 de cada 100 personas.
En Michoacán cuenta con 73 mil 424 personas que se autoadscriben como afrodescendientes, distribuidos en los municipios de Nuevo de Urecho, Gabriel Zamora, Tingambato, Tacámbaro, Nahuatzen, Aporo, Coahuayana, Jiquilpan, Coalcomán, La Huacana, Lázaro Cárdenas, Yurécuaro, Chavinda, Tingüindín y Pátzcuaro.
En Michoacán, el reconocimiento de la historia y presencia afrodescendiente ha ganado relevancia desde principios de este siglo, incluyendo tanto a quienes nacieron en el estado como a aquellos que han llegado desde otros estados o países.
En este contexto, el 25 y 26 de julio se llevará a cabo el primer Encuentro Afrodescendiente “Voces y Raíces de Michoacán” en la tenencia de Las Guacamayas, localidad del municipio de Lázaro Cárdenas, en el Centro Cultural Juksikani.
Durante el encuentro, se firmará el acta constitutiva de una Asociación Civil formada por la población afromichoacana que reside en diferentes localidades y municipios del estado. Esta asociación tiene como objetivo establecer una figura legal que refleje la situación actual de los afromichoacanos y difundir su cultura a nivel estatal y nacional.
Cabe recordar que otros estados de la República han consolidado este tipo de asociaciones para dar visibilidad a una población que ha estado en el abandono durante décadas.
Este paso, considerado histórico, es organizado por la sociedad civil con el apoyo de académicos y personas interesadas en el reconocimiento de la población afrodescendiente en México.
El encuentro incluirá talleres, mesas de diálogo y conciertos, con el objetivo de dar a conocer la presencia afro michoacana y comprender el pasado que, en las últimas décadas, se ha reconstruido desde la academia para evitar el borrado de esta parte de la historia del estado.





