Morelia/Julieta Coria
Todos en el CecYTem hablaban sobre el ‘calorón’ que se siente hoy en la colonia Ciudad Jardín, de Morelia. Todos en el CecYTem buscan un lugar para presenciar la vista de Silvano Aureoles, el primer gobernador que visita la colonia, en la historia del lugar.
En el patio de la escuela, ha venido casi tota la colonia, mujeres y niños en su mayoría, los alumnos de la escuela disfrutan a lo lejos, la visita del gobernador, sobre todo por la suspensión de clases, se les nota contentos, la pasan bien, allá a lo lejos.
Un enorme toldo negro, cubre el patio cívico, a reventar el lugar, parece una verbena, puestos de churros y raspados, por todos lados, como un tianguis la entrada principal, ‘stands’ de servicios, que incluían desde un examen de ojos, hasta servicios policiales, y denuncias ciudadanas.
La gente disfruta la ‘vendimia’, los niños más. La mayoría de la gente no sabe que habrá allá
adentro “Pues yo ni sé la mera verdad, a mi nomás me dijo mi esposa que la acompañara, y por eso vengo” se escucha entre el ajetreo, en donde los llantos de los niños, son el principal sonido del lugar.
“De a diez los churros, cacahuates, papas” justo a la entrada donde en un momento más, se realizaría un evento, al que asistiría el gobernador, para llevar los servicios y la infraestructura necesaria, así como las condiciones de seguridad pública para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Parece un domingo, de familia, hace mucho calor, la gente no deja de llegar, todos vienen » a ver qué».
Entre un túmulo llega el gobernador, todos quieren saludarlo, todos quieren acercarse, le piden, le exigen y le exigen…la gente comienza a deshagarse, al ver que el evento es muy, muy popular.
«Me da mucho gusto estar aquí para escuchar de su propia voz sus necesidades y preocupaciones, porque es nuestra responsabilidad atenderlos y acercarles los servicios que ofrecemos…» antes el encargado del orden de nombre Félix, ya había tomado el micrófono, para nombrar la inmensa lista de peticiones y necesidades de lugar.
La gente animada con el encargado, desde sus lugares, empiezan a alzar la voz, no importa si es el mismo gobernador, quién habla, las interrupciones son muchas «nos falta agua Silvano» «El kínder» «¡nos falta una secundaria!» y así, cada vez más sonoras las exigencias.
Doña Marita, no le ha importado, interrumpir, el discurso del gobernador, ella levanta la mano y pide la palabra, sin más sube al cuadrilátero, y empieza a hablar y hablar, «Señor presidente», le dice al mandatario, que no le ha quedado más que ser espectador, «Señor presidente de Morelia» Silvano, sólo sonríe, «bueno quiere ser presidente ¿no? “la risa entre los asistentes, no faltó.
Continua pidiendo «que se lleva a todos esos chiquillos que andan de vagos por las calles, son un peligro y cada vez más los chiquillos anda ahí de maleantes, ya mejor lléveselos» insiste e insiste.
La problemática a decir de Doña Marita, es crítica, «ya no se puede andar así» es grave, al gente asienta las cabezas y parece están de acuerdo con la señora, quien hoy sin pena, decidió interrumpir al propio gobernador, que hoy viene precisamente a escucharlos.
Otra señora, al ver que nada pasa, si abruptamente alza la voz, no perdió el tiempo para pedir que otro grave problema son los cientos de perros que andan en la calle y son «un verdadero peligro», el gobernador, no le quedó de nuevo cuenta, que escuchar, ahora haciendo la mueca, se le veía una rara expresión en el rostro de descontento.
Ya para terminar, tras un discurso interrumpido, de más de veinte minutos, Silvano como en campaña, prometió en 15 días, una lechería Liconsa en la colonia, unas máquinas para arreglar las calles, un gimnasio al aire libre, le reparación de un kínder y una primaria de palitos y claro, la secundaria que tanto les hace falta, en quince días la leche, dijo, «si no aunque sea unas vacas» lo que le gano la risa de los asistentes, quienes la pasaron bien, sobre todo con un gobernador, que más que repartir promesas dinero, y cunas para las embarazadas, ofreció un poco de diversión a la gente que vive en una de las colonias más pobres y peligrosas de la ciudad.
Al terminar, ya después que el gobernador se ha ido, solo quedaron las promesas y la basura regalada por toso el lugar, y todo volvió a la normalidad, en una de las colonias, más pobres y más peligrosa…





