Ciudad de México | Acueducto Noticias / Irene Valdivia.- Marcela Ramón Sala, llamada con cariño “Marcy”, y su hija, Sara Artemisa, son dos activistas integrantes de la Red de Familias Trans en México.
La Red de Familias Trans
Ambas cuentan que la Red de Familias Trans surge hace aproximadamente 5 años, en un picnic convocado por la activista y abogada, Tania Morales, fundadora de la Asociación por las Infancias Trans en la Ciudad de México. Este picnic tenía como propósito que familias de distintos lugares del país que son padres y madres de menores trans se conocieran entre sí para brindarse respaldo, y dar oportunidad a sus infantes y adolescentes de convivir con sus pares.
Ahí, menciona Marcela, se detectó la necesidad de más espacios de encuentro y apoyo emocional y legal entre estas familias, y entre los menores trans que son hijos de estas familias.
La red actualmente da acompañamiento y guía a familias que tienen a un infante, adolescente o joven que se identifique como trans, respondiendo a la carencia de información para los padres y madres respecto a cómo cobijar las transiciones de sus hijos.
Más allá del amor incondicional
“Les aman incondicionalmente, pero no saben cómo acompañarles”, dice la activista y madre.
“Mucho del trabajo que tenemos como red son grupos de jóvenes. Muchas veces es complicado hablar con tu familia o las personas en general cuando eres muy joven, 12, 13, 14 años. A veces se requieren espacios más personales”, explica la adolescente, Sara Artemisa.
Y, añade, grupos como el que llamamos Teen Titants, o el que ahora es New Mutants, básicamente son espacios para adolescentes trans donde pueden convivir y hablar de temas que les interesen o preocupen.
La red de la que ambas mujeres son parte funciona a través de reuniones por Zoom y grupos de WhatsApp, donde familias de todo México y otros países comparten sus experiencias y dudas como adultos criando a una infancia o adolescencia trans.

La urgente guía escolar
Es en estas conversaciones que las activistas detectaron dos problemáticas centrales.
“Por un lado el derecho a la educación, necesitamos un protocolo de actuación avalado por la SEP que explique qué hacer cuando un estudiante trans llega a una escuela. Hay una guía hecha por la Asociación por las Infancias Trans, pero no es suficiente si no está avalado porque pueden rechazarla”, lamenta Marcela Ramón.
“Una guía que proteja el derecho al libre desarrollo de la personalidad es una herramienta para las familias para defender a sus hijos y su derecho a la educación, que respeten sus pronombres, su nombre elegido, qué uniforme usar, el baño en el que estén más seguros”.
El conflictos de las actas
“Y que no necesiten un acta de nacimiento actualizada para ser respetados. La escuela exige un acta corregida pero muchas veces no hay forma de obtenerla. Crean barreras para que nuestras hijas, hijes e hijos tengan infancias libres, seguras y diversas. Es algo fundamental.”
Con respecto al marco legal que proteja a las infancias y adolescencias trans, Marcela explica que aún son muy pocos estados que contemplan esta realidad.
Actualmente, en la Ciudad de México, un menor de edad con más de 12 años puede actualizar su nombre y género en su acta de nacimiento sólo con el permiso de ambos padres, aún cuando uno de los padres no figure en la vida del menor, y sólo si son nacidos en CDMX.
“En la red solo el 12 % de los integrantes son papás, el resto somos puras mamás. La cultura machista hace que los papás rechacen la diversidad sexual de sus hijos. No sólo que no sepan cómo acompañar a sus menores trans, sino que no quieran.” Lamenta la madre de Sara.
Por su parte, Jalisco permite reconocer la identidad de género del menor sin un límite de edad, y acompañado sólo por uno de los padres, pues su legislación reconoce que muchas veces las crianzas están a cargo de sólo uno de los progenitores, e incluso, que a veces es sólo uno de los padres quien acompaña la transición del menor.
Además, Jalisco brinda la posibilidad de anular la nueva acta de nacimiento si el menor eventualmente cambia de parecer respecto a su identidad de género y su transición, cubriendo así las preocupaciones de sectores detractores del reconocimiento de menores de edad trans con este procedimiento administrativo, y no se necesita ser nacido en ese estado, atendiendo así a la situación de las familias con menores trans en otros estados.
Aunque, en su experiencia como una joven trans, Sara lamenta que, teniendo un acta de nacimiento corregida, reconociendo la identidad de género del menor, las escuelas buscan excusas para no inscribir al estudiante trans o respetarlo en las aulas.

“Necesitamos un protocolo que obligue a respetar a las infancias y adolescentes trans.”, enfatiza con seguridad.
El mayor deseo
Al preguntarle a Marcy cuál es su mayor deseo para su hija, ella comparte con lágrimas asomándose en sus ojos:
“Mi mayor deseo es que mi hija tenga una vida hermosa, digna, libre de violencia, que encuentre el amor, que forme su familia, que siempre tenga en mente que tiene una mamá que la ama incondicionalmente a la que puede llamar en cualquier momento, y que yo estaré ahí para apoyarla y defenderla siempre. Quiero que mi hija sea feliz”.
La gran película pendiente
Por su lado, al contrastar sus deseos sobre sí misma, Sara replica:
“Vivir mis sueños, quiero cumplir las cosas que siempre he querido hacer, desde los once años he querido hacer películas, ser directora. Nunca había pensado en compartir mi vida con alguien hasta que conocí a mi actual novio, que es un chico trans también, y yo quiero ser feliz con él. Quiero vivir en un mundo donde podamos ser felices sin luchar por nuestra seguridad o nuestra vida, sin preocuparme si no me darán trabajo. Espero algún día hacer una película y hablar de estos problemas”.





