De las 3:00 a las 9:00 de la mañana dura «la chinga» rumbo a la sierra de Mil Cumbres, donde recolectores advierten que hoy «hay más hongueros que hongos». Tras el adelanto de las lluvias en Michoacán, a la temporada de hongos le queda apenas una semana en el Mercado Independencia; ahí, el cotizado hongo amarillo se ofrece en 300 pesos el kilo, un respiro para el bolsillo frente a los 500 pesos que alcanzó el año pasado.
Morelia, Mich. | Asaid Castro/ACG.- Alrededor de las 11:00 de la mañana, el movimiento en la zona norte del Mercado Independencia se encuentra en su punto más alto. Las personas y el tráfico habitual avanzan sobre la periferia del Centro Histórico de Morelia, mientras que en la banqueta norte del Mercado Independencia, se ubica un punto de comercio fundamental para esta temporada de lluvias: la venta de hongos silvestres.
Procedentes de la zona lacustre y de la sierra rumbo a Mil Cumbres, los recolectores extienden sus manteles y huacales cada jueves y domingo para ofrecer variedades únicas que representan un ingreso económico clave para sus familias.

En el lugar, Cecilia limpia la tierra de una «trompita de puerco», acomodando los montones de color anaranjado y blanco que llaman la atención de los transeúntes. A su lado, su esposo Arnulfo observa el flujo de compradores. La dinámica comercial en esta esquina del mercado funciona como un pilar del hogar; los hombres y los hijos realizan la recolección en el cerro durante la madrugada, mientras que, en su mayoria, las mujeres se encargan de la venta directa y la atención al público en la capital michoacana.
Frente al mantel, Cecilia muestra un «hongo de Santiago», conocido popularmente como hongo amarillo. Al consultar el costo de 300 pesos por kilo, algunos peatones muestran sorpresa y continúan su camino. Sin embargo, para los comerciantes el precio responde a un factor estrictamente ligado a las condiciones climáticas y la escasez del producto en las últimas semanas.
«Desde que nuestros abuelos nos enseñaron, siempre ha sido un trabajo pesado. Este año las lluvias fuertes adelantaron la brotación al 20 de junio, lo que hizo que todo saliera al mismo tiempo y que la temporada grande, que dura mes y medio, ya se esté terminando. Ahorita el hongo amarillo ya casi no hay, lo que más nos queda en el puesto es la trompita de puerco y la orejita normal», explica Cecilia.
¿Por qué son tan caros estos hongos?

El precio en la banqueta del Mercado Independencia refleja el riesgo y el desgaste físico que implica obtener estas especies silvestres. Las jornadas de trabajo comienzan a las 3:00 de la mañana en la sierra alta, donde los recolectores caminan por más de dos horas y media cuesta arriba bajo la neblina, ayudados únicamente con linternas de mano para ubicar el producto entre los pinos y las laderas resbalosas.
«Nos levantamos temprano porque nos queda lejos y hay que ganarle el lugar a otros compañeros que también van a buscar. Ahorita la realidad es que ya hay más hongueros que hongos en el cerro. Hace dos años, cuando escaseó por la falta de agua, el kilo llegó a costar hasta 500 pesos y la gente aquí en el mercado se peleaba por alcanzar. Este año se mantuvo entre 250 y 300 pesos el amarillo porque hubo más producción, pero la caminada sigue siendo la misma», detalla Arnulfo sobre el esfuerzo invertido en cada pieza.
Entre el mito del veneno y el consumo local
A la par de las fluctuaciones de precio, el principal obstáculo para el comercio de estos hongos es el temor de los consumidores hacia las especies tóxicas. Para contrarrestar este estigma, las familias vendedoras aplican un riguroso criterio de selección basado en el conocimiento tradicional heredado: identifican las especies comestibles mediante la presencia de una membrana delgada o «tecatita» debajo del sombrero del hongo amarillo, descartando los ejemplares de superficie lisa o con puntos blancos que encienden las alertas de peligro.

Aunque el periodo de recolección se encuentra en sus últimos días, según informan, y en una semana los manteles se retirarán de la esquina norte, el Mercado Independencia se consolida año con año como el punto de encuentro definitivo para el abasto de estos productos de temporada.
La presencia de los comerciantes de la sierra, y de la zona del lago de Pátzcuaro, no solo sostiene el consumo local, sino que mantiene vigente una tradición de recolección que desafía la rutina comercial de la ciudad.
Además de las cotizadas especies de la sierra, como «La Patita de Pajaro», los manteles del Mercado Independencia ofrecen opciones más accesibles para el consumo local. Entre los huacales destacan las setas comunes y el tradicional huitlacoche, el hongo del maíz, consolidándose como una de las alternativas más baratas de la temporada con un costo promedio de 35 pesos por vaso.

Ante la variedad, las mismas comerciantes señalan que, sin importar la especie, la mayoría de estos hongos quedan muy bien guisados y su preparación es sencilla, facilitando el consumo para quienes aún no se animan a probarlos.





