Magdalena, tras nacer su mamá ya le tenía jitomatera

(imagen: Carolina Nambo)

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/Carolina Nambo.- De sonrisa alegre, Magdalena Vázquez se describe como una comerciante que nació para ello. «Dicen que cuando nací, al día siguiente ya mi mamá me tenía en una caja jitomatera, con una cobija o cobertor, porque así era la costumbre».


Sus padres
Hija de la señora Carolina Ramírez y el señor Pedro Vázquez, que durante toda su vida se dedicaron a la venta de frutas y verduras, en los mercados Santo Niño e Independencia o recorriendo los pueblos y comunidad rurales.
Siendo una familia de doce hermanos, todos al pasó de los años fueron aprendiendo como desenvolverse en el ámbito comercial.
«Fuimos doce hermanos y cuando mis papás iban a vender fuera, nos llevaban a uno más grande y a uno de los más chicos, en este caso a mí, para ir aprendiendo».


Su gusto por las ventas
Aunque Magdalena Vázquez, cuenta con otro trabajo como auxiliar de intendente siempre aprovecha estas fechas, para poner su puesto de cacahuates en el tradicional Caña Fest, dónde también se ubican cuatro de sus hermanos.
«Yo lo traigo en la sangre, a mí me gusta el comercio»

(imagen: Carolina Nambo)


El trabajo al lado de sus hermanos
Después de trabajar con sus padres, trabajó con sus hermanos hasta que decidió poner su puesto de cacahuates.
«De la familia, mis hermanos fueron los que primero pusieron puestos aquí, antes estaban en San Francisco, vendiendo cacahuates, mandarinas y cañas».
Magdalena cuenta que no tenía los medios para poner un negocio propio, pero aun así se animó hace 16 años y consiguió los fondos para comenzar a invertir.
«La dirigente de esta unión me ayudó, me presto un lugar aquí para que vendiera, pero ya con mercancía mía, ese año no me quedó mucha ganancia; fui avanzando poco a poco».

(imagen: Carolina Nambo)


El esfuerzo detrás de ser comerciante
Dice que aunque parece sencillo dedicarse al comercio, no es una tarea fácil, detrás de ello hay bastante sacrificio, así lo narran las huellas en sus manos.
«Mis manos lo dicen todo, las cortadas y soy diabética, debería de estar reposando, pero ahorita por el trabajo no se puede, hay que limpiar el cacahuate de toda la basura que tiene antes de cocerlo y lavarlo muy bien, es muy pesado todo esto».

(imagen: Carolina Nambo)

Su carácter tan peculiar
Cuenta solo con un puesto, pero eso no le impide tener altas ventas, ya que su alegría y carísima atrae a las personas año tras año.
«No tengo los medios para poner otro puesto, aquí me llegan los clientes, el año pasado no viene y ahora me dice que por qué no estaba, que los cacahuates cocidos no saben igual en otro lado».
Acueducto Noticias.-¿Alguno consejo o algo qué le dejaron sus padres para tener en pie un negocio?
«El amor por el comercio, porque esto es una parte de mi vida y revisar cada detalle para ofrecer lo mejor al cliente y siempre con una buena cara».