Morelia / Nancy V. Herrejón.- Paulino Velázquez nos muestra una de las guitarras, es de sus favoritas, “es de madera fina, gama alta, pero es sencilla”, su color oscuro contrasta con las doradas líneas de metal que sirven de trastes, la toca y gira, su olor exquisito y sobrio, sin duda de madera de la mejor calidad.
Tendrán un taller de laudería en colaboración con Miguel López, un laudero de reconocida trayectoria en Paracho, “es un orgullo el fomentar en la sociedad el gusto por la música, el gusto por la guitarra, lo que conlleva su construcción y cuidado, es un gusto fomentar esto con esta alianza entre López y nosotros”
Paulino comparte que se conocen a muchas personas gracias al comercio, la experiencia de la venta de la guitarras que fabrican ha sido nutrida y variable, “ en una ocasión abrimos porque el maestro Raúl Olmos nos invitó a ser patrocinadores del Festival Internacional de Guitarra 2018, vinieron varios personajes y artistas internacionales, ahí pudimos constatar que en muchos artistas si va de la mano el talento con la calidad de la persona, artistas que entre más importantes, más relevantes sean más sencillos , más humildes son”

En Casa Paracho, espacio alternativo y cultural establecido por Paulino Velázquez, las guitarras engalanan todo a la vista, así como diversos objetos y muebles de madera. Entre ellas unas bellas guitarras donde se aprecian colibríes con un fondo rosado y otra unas mariposas monarcas, Paulino comparte, que estas piezas son en colaboración con un artesano de Uruapan, experto en la técnica del maque.
Paulino menciona que es verdad que el talento habla por el artista, pero asevera que la humildad es una carta de presentación más fuerte, “no sólo del artista, de cualquier persona”. Además de guitarras, también hay panderos, así como maracas y otros objetos.
“En otra ocasión estábamos abriendo y dos personas pidieron ver las guitarras, con gusto lo hice, ellos estaban grabado, pero eso hoy en día es muy común, después fui por mi libreta de notas para hacer la venta, regresé y los chicos se estaban tomando fotos con unas jóvenes, creí que eran amigos, pasamos a la oficina y en 20 minutos tenía lleno aquí, resulta que eran Humberto Madejas y su hermano Rafael, integrantes del grupo Enjambre; así también Sabo Romo de Caifanes, artistas humildes y sencillos”.
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