Los nervios, el ganador del debate

Morelia, Michoacán| Víctor Ruiz/Acueductoonline.- A los candidatos se los comieron los nervios. Aunque en sus rostros trataban de proyectar serenidad, los primeros minutos fueron inquietantes, de voces tambaleantes y de medir en exceso al contrincante.

Con su tradicional sombrero, Hipólito Mora fue el primero en saludar, pero lo hizo de manera tibia, con una entrada débil. Abraham Sánchez se apegó al guion, pero éste decía mucho de nada, mientras que Mercedes Calderón trataba de imponerse con rudeza, aunque ni ella misma se notara convencida.

A Cristóbal Arias Solís se le olvidó que los tiempos están medidos en los debates y como buen «viejo lobo de mar» quiso hacer de su templete un mitin que no le alcanzó ni para arrancar con sus propuestas.

El más estudiado fue Carlos Herrera Tello, quien demostró que una noche antes dedicó a memorizar datos, cifras y ciertas frases para ser aplicadas en determinados momentos. Fiel a la vieja escuela de la política mexicana, aprovechó la ocasión para vestir con una camisa de la comunidad indígena de San Felipe de los Herreros.

Gestos. Juan Antonio Magaña de la Mora los trabajó bien. Con cierta picardía, les pedía a los candidatos que dejaran de leer, que se olvidaran por un rato de sus asesores y le entraran en serio al debate, pero su seriedad casi natural no le ayudaba del todo a la estrategia pensada.

Por momentos el debate fue gris. Cuando quisieron atacar o generar polémica, los intercambios fueron insípidos, con nulos roces y sin nada que quede en la posteridad de la memoria política del estado michoacano.

Mercedes Calderón levantó el puño con un paliacate morado en señal de respeto a las mujeres asesinadas. Fueron diez segundos de sorpresa para el resto de los candidatos y moderadores, quienes se limitaron a agradecer la intervención de la abanderada de Movimiento Ciudadano.

Tal vez sólo fue un calentamiento, una «probadita». A los seis aspirantes les resta un debate más, pero el tiempo se agota. Habrá una oportunidad más y aquí como en Las Vegas, tendrán que apostarlo todo.