Morelia/Enrique Castro
La gente comenzó aglomerarse casi alrededor del horizontal escenario, cada vez más impaciente por mirar, escuchar, admirar, bailar y hasta cantar con sus ídolos: Los Tigres del Norte.
Aparecieron los “felinos” y la catarsis de facto que gradualmente se fue oscilando en una noche mexicana muy especial, al menos para quienes acudieron a recrearse con los Premio Grammy al mejor álbum mexicano americano.
Ellos salieron al escenario, hombres vestidos con tejanas, vaqueros, las clásicas botas de piel; abajo, muchas de las mujeres portaban trenzas tricolores y más de alguna, traía en su vestimenta un color de la bandera.
Hubo tres momentos emotivos de los Jefes de los jefes interpretaron canciones con mensajes social, sentimental y nostálgico, como “Somos más americanos”, “Bajo el cielo de Morelia” y, por supuesto, “La puerta negra”.
Y, ni hablar de “La mesa del rincón…”.





