Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- Con el reciente nombramiento de Policía Tercero, Claudia Mariel Martínez dice ser una mujer más fuerte, aunque no siempre ha sido fácil. Los constantes enfrentamientos entre grupos delictivos en el Estado y la violencia de género, son casi siempre el enemigo a vencer.
De sonrisa amable y uniforme impecable, Claudia acudió esta mañana junto con sus compañeros y compañeras a recibir de manos de autoridades estatales su ascenso en el marco de Día del Policía, luego de 12 años de servicio.

“Perdí a mi niño un año antes de ingresar a la policía. Recuerdo que tenía 20 años cuando lo decidí”, confiesa, pues para ella representó un refugio la Academia en los momentos más duros de su pérdida.
Con el paso de los años, Claudia ha retomado su fuerza al lado de sus otros dos pequeños, por quienes madruga desde las 05:00 hrs del día para luego incorporarse a sus funciones en la calle, en el área de tránsito y movilidad, función que realiza desde hace ya 6 años,

“Lo más difícil de mi trabajo es la discriminación por ser mujer. Que los hombres a veces no permiten si quiera que les haga una observación”, lamenta con su diploma en mano.
“Al momento de abordarlos, si cometieron alguna infracción de tránsito, se siente el rechazo, a diferencia de cómo se comportan con los compañeros hombres”.
Además, la policía, como muchos de sus compañeros y compañeras, le ha tocado vivir en carne propia los enfrentamientos entre grupos delictivos, aunado a manifestaciones que se tornan difíciles de sobrellevar por el nivel de agresión que presentan.

“Cuando iba saliendo de la Academia, mi recibimiento fue un enfrentamiento. Son sentimientos encontrados, porque te viene a la mente muchas cosas; tu familia, tu casa…”, comenta pensativa, “en un momento determinado puedo quedar aquí…”
Aunque reconoce ha sentido miedo en muchas ocasiones, no desiste y sigue trabajando en representación de todas las mujeres policía, por lo que hoy celebra ser parte del programa “Promoción general de Ascensos 2020” en este su día que inauguró desde temprana hora con la felicitación de su madre y la admiración de su pequeña hija.

“Mi mamá fue la primera que me felicitó por el Día del Policía. Aunque, al principio era muy difícil para ella que yo me dedicara a esto”, continúa sonriente y agradecida, “además, mi niña de 8 años está bien orgullosa. Ha dicho desde pequeña que quiere ser policía. Dice que quieres seguir mis pasos…”





