Tingambato/Enrique Castro
Una estructura piramidal resalta al primer contacto visual. Piedra sobre piedra estás ruinas de lo que antes fue una centro ceremonial purépecha ahora lucen abiertas a los turistas e investigadores.

Al inicio de primavera las personas acuden a «cargar energía» desde la punta de la pirámide. Al otro extremo, un campo con dejos de ser vestigios de un campo de juego de pelota, echa andar la imaginación de cómo se realizaban esas competencias.

Una tumba permanece cerrada y provocativa a las curiosidades de los que por ahí pasan. Con cierta influencia teotihuacana las ruinas muestra algo de lo que fue antes de la llegada de los españoles a lo que era el parte del imperio purépecha.

Con casi cincuenta años de excavadas los enigmas son muchos según los investigadores, sin embargo para los habitantes del pueblo de Tingambato es una muestra de cultura y del poder que algún día hubo en la zona.






