Morelia/Samuel Ponce Morales
Desde niño, José Manuel Mireles Valverde ya solía desafiar las reglas y saber lo que era estar detenido.
En el expediente que el Gobierno federal tiene del ahora médico cirujano partero y ex líder de las autodefensas de Michoacán, se incluye un pasaje ocurrido cuando éste apenas había dejado el sexto de primaria.
A la edad de 12 años, fue arrestado por la Policía Municipal de Tepalcatepec por estar jugando billar en horario de clases y se hizo acreedor a una falta administrativa y servicios a la comunidad.
Años después, en 1988 fue detenido por delitos contra la salud, en la modalidad de posesión de mariguana con fines de venta, siendo recluido en la prisión “Eduardo Ruiz”, en la ciudad de Uruapan.
Ahí permaneció un lapso de ocho días, para luego ser trasladado a un penal de Morelia donde permaneció hasta 1992.
“Como actividades (dentro del penal), brindaba apoyo a enfermería, coordinador de deportes, asesor de primaria y secundaria por parte del sistema educativo abierto (INEA). En ocasiones participaba en el taller de música tocando guitarra u órgano, así como en el taller de carpintería”, dice el expediente federal.
Hoy, Mireles pasa de nuevo sus días en prisión. Este 27 de junio cumple dos años de haber sido detenido por fuerzas federales cuando entró con su grupo de autodefensas a la Tenencia de La Mira, municipio de Lázaro Cárdenas, para tomar control de la seguridad.
El entonces Comisionado federal Alfredo Castillo había advertido que no se permitiría más a civiles armados realizar labores de seguridad en el territorio estatal.
Pero como ocurrió siendo un adolescente, Mireles desafío las reglas. Quería seguir limpiando el terreno de la plaga de criminales que se había esparcido por años en la entidad.
Aunque para algunos es un héroe, el protagonista del documental Tierra de Cárteles (The Cartel Land) es considerado por las autoridades federales como un preso de alto riesgo.
Por ello, el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto rechazó incluso conceder la petición del detenido para ser reubicado a la prisión David Franco Rodríguez, y lo mantiene recluido en el penal de máxima seguridad de Hermosillo, en el Estado de Sonora.
El perfil del recluso Mireles fue expuesto en marzo pasado en un informe del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, Coordinación General de Centros Federales, dependiente de la Secretaría de Gobernació.
En el reporte se advierte que, a partir de estudios clínicos y criminológicos realizados, se puede determinar que el reo tiene una alta capacidad criminal y un índice de estado peligroso también alto.
“En base a los rasgos de la personalidad, presenta evasión, ansiedad, dificultad para las relaciones afectivas, egocentrismo, rigidez de carácter y tendencia a la fantasía”, cita el informe.
Incluso, la dependencia federal se refiere al ex vocero del Concejo General de Autodefensas con el alias de “El Loco Mireles”, aún y cuando el análisis sobre el perfil psicológico no arrojó ningún trastorno.
“(Mireles presenta) conciencia clara, orientado en sus tres esferas cognoscitivas de persona, tiempo y espacio. No se aprecia alteración senoperseptual. Memorias a corto, mediano, largo plazo se encuentran conservadas.
“Juicio autocrítico aumentado y heterocrítico disminuido, con atención dirigida. Se comunicó por medio de un lenguaje verbal convencional, tono de voz moderado, con enunciación clara, contenido coherente, lógico y congruente de curso normal”, anotaron los expertos.





