Llegó Silvano y «la Ley del Monte»

Imagen: Especial

Huetamo/José Manuel Alvarado

 

Para los huetamenses, fue toda una fiesta el saber que Silvano Aureoles Conejo visitaría por primera vez como gobernador la región que lo vio nacer.

Al pisar tierras calentanas, lo primero que se escuchó fue la canción La Ley del Monte interpretada por una banda. En un tablón se conservaba en una hoya caliente un manjar, que aunque no se podía ver por su cubierta de aluminio, se percibía un olor sabroso.

Algodoneros de azúcar, vendedores ambulantes ofreciendo de todos: nanches, ciruelas, mariconeras, gorditas de nata, entre otros productos. Efectivamente, parecía la fiesta del pueblo.

La señora Eleonor, comentó que “siempre que viene Silvano hay fiesta y toca la banda, porque hoy no se celebra nada, la cabalgata es solo un rato pero es hasta el 25”.

Al acercarse uno al lugar donde se llevaría el evento donde el gobernador firmaría el convenio del Mando Único, se visualizaba a lo lejos una alfombra tapizadas de sombreros calentanos.

Esa alfombra eran hombres sentados en las sillas esperando la llegada del mandatario. La lona del escenario principal, tenía otra malla negra que no permitía ver de qué se trataba el evento, sólo se podía leer la palabra Firma.

Un clima agradable se sentía en el corazón de esa parte de la tierra caliente. De repente, salió el alcalde de Huetamo con su comitiva del restaurante “Mi ranchito”, en donde almorzaron aporriadillo y longaniza en salsa verde con tortillas hechas a mano. Iban por el gobernador.

Mientras tanto, la gente poco a poco fue ocupando los lugares vacíos a pesar de un chipichipi que se empezó a sentir debido a la cercanía del paso del Huracán “Patricia” por las costas michoacanas.

 

“Tu si tienes palanca…”

Lo mismo que duró la llovizna, fue lo que tardó en llegar el gobernador. Pero antes, en conversación con la señora, Griselda González Cervantes, proveniente de la comunidad de La Redonda, platicó que actualmente se vive un clima de tranquilidad en Huetamo. “No crea que estamos como Apatzingán, acá está más tranquilo”.

La señora Griselda, empezó a contar que la fiebre de la Chikungunya está pegando fuerte en el lugar, “a mí me dio, aunque en la clínica me dijeron que con un paracetamol se me quitaba, me tomé cuatro pastillas, dije, o me curo o me muero”.

Posteriormente me habló de la falta de profesor que hay en su comunidad en la secundaria. “Como no hay maestro allá, a los chiquillos, que son artos, les toca venirse pero a veces tampoco hay transporte”.

Doña Griselda dijo muy segura que confía mucho en que el gobernador les ayude. Platicó que “hace unos años murió mi esposo, Antonio Hernández Aureoles, pariente de Silvano. No espero gran cosa, pero sí que ayude a que el municipio y las comunidades mejoren”.

Esto al tiempo de que la señora,  Celestina Villegas Ocampo, interrumpiera la charla y dijera “ah pos tú si tienes la palanca”.

Griselda González aprovechó para contar que en su comunidad carecen de luz. “Ya han pasado varias ocasiones que nos quieren poner la luz bien, pero la verdad cuesta muy caro, nos quieren cobrar arriba de 50 mil pesos por unas lámparas. Para eso prefiero seguir con la luz bajita aunque sea pa ver los chochos”.

La llovizna cada vez era más tupida y se empezaron a ver sombrillas en el lugar,  una niña sentada atrás de nosotros comentó, “ora si nos va a dar la gripe bien feo”.

Doña Griselda culminó su plática diciendo, que siempre hay muchos apoyos pero nunca llegan hasta las comunidades. “Pues ojalá que Silvano si cumpla, tengo un vecino de nombre Ángel Rocha que cuando Silvano vino a hacer campaña, hasta le dijo que si ganaba le haría su casa nueva”.

Sin duda que el ambiente era de expectativa por escuchar las palabras del gobernador, que, como decía, después de la llovizna, se hizo presente hora y media después de lo pactado.

El secretario particular dio la indicación de que quitaran la malla negra que tapaba el título de Firma de Mandó Único. Una estrategia más de este nuevo gobierno.

Por fin llegó el gobernador, quien fue recibido con una manta que decía “Bienvenido señor gobernador, los transportistas lo recibimos con los brazos abiertos”.

Fue saludando fila por fila a sus paisanos y se dispuso a celebrar el evento que indudablemente fue extenso en diversos programas en bienestar de la región y del municipio, compromisos de campaña que recordó cumplirá ahora como gobernador.