Sigue en plena recuperación Ely, una elefanta africana que llegó al Zoológico de San Juan de Aragón, en el 2012, luego de haber sido liberada de la prisión circense, cuando en la Ciudad de México se prohibieron los animales para espectáculos.
Aparentemente tuvo una fractura en el circo y eso provocó que la pata este rotada, pero con el tratamiento y manejo adecuado, dicen sus médicos, ha mejorado.
“Ella tiene un suelo especial que es de neopreno, ese suelo es como suavecito, es como traer skechers o algunos zapatos suaves, ortopédicos que le ayudan a evitar demasiado presión en sus patas”, refirió Valeria Aguilar, directora de Operación científica y Técnica, Dirección de Zoológicos de la CDMX.
Vive en un exhibidor de 3 mil 800 metros.
Durante el día se mueve por esta zona, que es en donde le dan de comer y a veces juega.
“Es una elefanta feliz, tiene todas las necesidades cubiertas, tiene alimentación, tiene alojamiento, tiene salud, tiene compañía, está protegido de cualquier peligro ¿comportamientos naturales como cuáles? Caminar, buscar su comida, estirarse para alcanzar las ramas altas de los árboles, revolcarse en la arena, cuando quiera, es una joya biológica para que el pueblo de la Ciudad de Mexico, la vea, comparta con ella, aprenda de elefantes ¿estrés? Si”, destacó Gerardo Lopez Islas, director del Zoológico de San Juan de Aragón.





