Morelia/Redacción
Hipólito Mora se toma fotos con algunos que se lo piden; en algún momento hay incluso una fila de personas, «aquí va la cola para tomarse la foto» dice un muchacho que está formado.
Se le ve tranquilo en el evento de entrega de la presea José Tocavén del periódico La Voz de Michoacán, que muchas voces lo ligan al poder en Michoacán. Durante el evento, los conductores parecen, por pausas, presentar a los invitados, entre ellos el ex líder de las autodefensas.
«Estamos peor que antes, aunque se moleste quien se moleste» dice a los medios. Explica que ya no son sólo cabezas que «aparecen por ahí», ahora también se están metiendo con las mujeres jóvenes, «han aparecido varias asesinadas, ya hasta una de mi pueblo, la mataron por la región de Apatzingán» y va a la carga otra vez: «estamos peor que antes aunque el gobierno diga lo contrario».
El hombre de pelo y barba entrecanos, de lentes y ojos claros, no lleva traje como la mayoría de los invitados; viste una guayabera blanca y su ya clásico sombrero. Dice que por fortuna no lo dejaron hablar durante la entrega, «se hubieran ido algunos muy inconformes».
«Antes nomás eran los Caballeros Templarios, ahora son muchos grupos que se están disputando las plazas de las ciudades más importantes, y por eso es que amanecen muertos por todos lados» señala el ex autodefensa.
Algunos miran de reojo, otros de manera más directa, algunos asienten con la cabeza, se miran unos a otros, pero nadie que esté cerca se queda sin reacción ante la dureza de palabras de Hipólito, que además las grita enérgicamente: «¡que se molesten, aunque traten de asesinarme!» «¡aunque me metan a la cárcel!».
Dice que andamos mal, errados en las luchas y problemas del estado, «a mí me enseñó a leer y a escribir un maestro, a mis hijos también, nunca me dañaron ni a mis amigos ni familia, menos supe que cortaran cabezas», dice y complementa: «se tiene que ir el gobierno sobre el crimen organizado que es lo que más daño está haciendo.
Se da un respiro. Explica que los de La Voz de Michoacán lo invitaron porque ellos saben cómo han luchado, «a ellos no les puedes mentir, a los medios no se les puede mentir, a ustedes no los va a convencer un discurso bonito del gobierno, saben cómo pasaron las cosas».
Vuelve al tema del magisterio, dice que es más fácil detener a los maestros que a los narcos, porque los primeros no tienen con qué defenderse ni dinero «pa pagarle al pinche gobierno», cuando los narcos sí, por lo que si se confrontan con ellos, «les van a partir la madre, va a haber muchísimos muertos y muchas personas que ya no van a poder recibir dinero».





