Morelia/Samuel Ponce Morales
Qué esperaban los perredistas que van más allá de coquetear abiertamente con las aspiraciones presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), como el caso de las figuras michoacanas, Fidel Calderón Torreblanca, diputado federal, y Leonel Godoy Rangel, ex gobernador.
Acaso, de los dirigentes del Sol Azteca, de aquellos que no coinciden con lo anterior, esperaban miradas de complicidad, palmadas en la espalda, frases de alientos, un apretón de manos con la palabra ¡excelente!, cuando con su postura erosionan, gradualmente, al partido político en que militan y ya últimamente no tanto.
Ahora, los Caballos de Troya de MORENA en el PRD pasan de victimarios a víctimas, ante una predecible escalada de acusaciones con o sin razón, ya sean perversamente o no, en su contra, lo cierto que el segundo partido político empieza a vivir la etapa de las definiciones, sobre todo de aquellos miembros que jugueteaban y/o siguen jugueteando al pirateaje partidista.





