Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Las tres nueras y mi suegra nos dedicamos desde hornear hasta pintar catrinas, también hacemos macetas…”
Con un pequeño delantal de mezclilla, la artesana Valencia Martínez, va metiendo una a una las catrinas de barro al horno, mismas que durarán hasta cuatro horas para su siguiente proceso.
Perteneciente a la familia Fuentes, una de las más conocidas entre los alfareros de Capula, aprendió el oficio hace más de 20 años, cuando contrajo nupcias con Hugo, su esposo.

“Yo en mi casa hacía lo que era cazuela y plato, todo eso, pero cuando llegué yo aquí aprendí a hacer la catrina”, cuenta sonriente mientras va acomodando uno de los más recientes pedidos del Estado de México.
“La pieza pasa por cuatro procesos; la pintada, la decorada, la bañada y un acabado metálico que se le da a la pieza”.
Una chanupa colorida con una pareja de catrines es uno de los pedidos especiales que, comenta, tuvieron que sacar detalladamente de la imagen enviada por los solicitantes, trabajo que requiere dedicación de tiempo completo.

“Ahorita nos pidieron una chanupa, una pieza especial. Las copiamos de una foto para que queden igualitas”.
Desde las 8 de la mañana hasta las 7 u 8 de la noche, dependiendo la demanda, Valentina, en compañía de su esposo, se dedican a la creación de catrinas que, aunque este año, fueron las menos debido ala pandemia, dice no desistir de lo que mejor sabe hacer; catrinas de barro.





