Las mujeres contemporáneas de La Mazot

Foto: Enrique Castro

 

Enrique Castro/ acueducto On line

Con un ligero retraso, inició el acto protocolario; en esta ocasión, el máximo galardón que ofrece la Comisión Estatal de los derechos humanos (CEDH) logró que el auditorio se llenará, al menos la mitad, de coloridos vestidos y sonrisas largas.

La casa de la mujer indígena Mazot, ubicada en la zona oriente de Michoacán, sería quien recibe la presea al mérito en derechos humano.

Resultó pequeño el lugar, el secretario de gobierno Adrián López Solís, llegó a encabezar y como invitado y saludo a las agremiadas a la asociación ganadora.

Foto: Enrique Castro

En primera instancia, Víctor Serrato titular de CEDH habló: “Este es un día especial, esperamos con ansias para reconocer la labor de aquellas personas que dedican su vida a la defensa y promoción de los derechos humanos”, continuó con un pequeño recorrido por la historia de dicha presea, para así regresar al tema de la asociación recipiendaria, a quien le reconoció seguir trabajando a pesar de la amenaza de grupos de la delincuencia organizada “eso es un doble mérito y doble esfuerzo”.

Sobre la labor de dicha institución habla sobre el problema que enfrenta, ya que: “Promover (los derechos de la mujer), atenta o intenta derrocar al viejo y anticuado machismo”

Con alegría y solemnidad, fue entregada la presea después de reproducir un video con las actividades de Casa Mazot, Fabiola García Mercado, encabeza el proyecto y fue la encargada de recibir dicho reconocimiento de manos de Víctor Serrato y Adrián López, presumiéndolo sin dejar de ver a sus compañeras que aventaban porras y aplausos. Llegó su turno al micrófono, y después de agradecer a las instancias que otorgan la presea, comienza su discurso, y hace mucho énfasis en algunos puntos; explica primero: “Día a día se pretende mejorar nuestras condiciones, ser mujer, indígena y pobre”.

Afirma que su institución es un puente entre las mujeres indígenas y las instituciones de gobierno y que una de sus causas es la de “hacer visible la desigualdad de derechos”.
Levanta la mirada y prosigue: “el estado tiene una deuda histórica con nosotros” y aprovechando la presencia de funcionarios de gobierno, “a nombre de mis compañeras” ofrece unos puntos de recomendaciones y/o posicionamientos; entre los que destaca el rechazo a la Ley de seguridad interior, cambiar la estrategia de intervención policiaca, exigir que los pueblos indígenas estén en la toma de decisiones y trabajar de manera conjunta entre gobierno y comunidades.

Al final, con fuerza proclama que “las mujeres indígenas no somos parte del pasado, somos de este mundo contemporáneo”.