Angahuan/Enrique Castro
Vestidos de blancos, botas con espuelas, paliacates, el rostro y sombreros de flores y espejos, los «Santiagos» bailan sobre un tapiz de confeti multicolor en el atrio de la capilla de este poblado, en las faldas del volcán Paricutín.
Es 25 de julio día de Santo Santiago y ellos bailan simulando las batallas de este santo con los moros invasores en el viejo continente. La gente se reúne alrededor para verlos bailar.

La iglesia luce adornada y en la cruz de cantera del atrio algunos niños se sientan para ver el espectáculo. Otros llegan a caballo, con grandes «capas» en sus lomos con bordados de la imagen del Santo.

En otro lado del lugar, niños de escasos 10 años se lucen parados y pistola (de juguete) en el cinto; simulando lo que ven y viven a diario en un país casi en guerra con el narcotráfico.

Después juegan entre ellos «disparándose». Los danzantes entran a la iglesia y dan gracias. Afuera, la gente se divierte en la pequeña feria montada.






