Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- En San Jerónimo Purenchécuaro, a un par de kilómetros de Quiroga, la tarde se deja caer sin consuelo ni desánimo sobre las casitas silenciosas que se miran desde lo alto del pueblo.
A los lejos, se distingue la parroquia de San Andrés Apóstol con sus muros altos y blancos, muy cerca del Lago de Pátzcuaro.
Ya los pájaros regresan al nido, mientras el sol se despide de los colores de la tarde.





