La Santa Muerte, entre el copal y el incienso

Foto: Samuel Ponce Morales

Erongarícuaro/Diana Guerrero

Al continuar con nuestro camino por la zona lacustre del Lago de Pátzcuaro, nos encontramos con el famoso santuario de la Santa Muerte, y por supuesto que tenía que entrar. Fue más de lo que esperaba.
Había mucha gente, tanto turistas como creyentes, todos se juntaban desde la entrada al santuario y se iban dispersando en los pasillos donde las imágenes, cuadros, alusivas a la muerte, estaban distribuidas.

Foto: Samuel Ponce

Afuera también había personas que una vez que habían realizado su recorrido, tomando una cerveza, descansando, entre las carcajadas desahogadas en la plática, veían pasar a quienes llegaban al recinto.
Fue impresionante la cantidad de imágenes, veladoras y esculturas en honor a la muerte, me tocó ver a gente haciendo peticiones a la muerte, con gestos de fe, y hasta haciéndose lo que parecían ser limpias.
En los pasillos, entre tantas imágenes de la muerte, sentí un ambiente pesado combinado con los olores que emanaban del copal y el incienso que se usa casi a manera de ritual.