Morelia/Julieta Coria
Que mejor escenario que el Palacio de Gobierno, en el corazón de la ciudad de las canteras rosas, para la promulgación de las Leyes del Sistema Estatal Anticorrupción.
Ahí, en el viejo edificio de Palacio de gobierno entre las calles de Morelos y Juárez, enfrente de la catedral de Morelia en un edificio construido entre 1760 y 1770, hoy fue testigo de un evento, dicen, histórico y de una enorme envergadura.
Ni más ni menos el tema de la corrupción, ‘el mal de todos los males’ sí, esa de quienes tanto hablan principalmente los políticos y funcionarios que engalanan sus discursos contra de la corrupción, la histórica lucha en contra de fenómeno cultural y social, que se ha ido acrecentando por generaciones, sí de ese mal, que hoy promulgan leyes de verdadero combate.
Con un modesto dispositivo de seguridad, llegó el gobernador Silvano Aureoles, detrás su comitiva con hombres y mujeres de rostros como si el poder lo llevarán en sus manos.
Ya lo esperaban los diputados y diputadas que ‘trabajaron arduo’ para lograr éstas leyes de la cuales se sienten satisfechos y se les nota en aquellos rostros de grandeza y seriedad. También se encuentran la mayoría de los funcionarios de su gabinete, impecables en su vestimenta, no dejaban de mirar atentos al gobernador y uno que otro ‘colega’ que evita la prensa y busca un lugar para socializar.
El reloj de la catedral, hace algunos minutos que marcaban las 12:00, han pasado algunos minutos y en el viejo palacio, los asistentes no paraban de llegar, se siente una ligera pesadez de calor entre tanta gente, se les nota acalorados mientras buscan abanicarse con cualquier objeto.
A su llegada como es costumbre, el gobernador ofrece unos minutos de su tiempo para saludar a los incontables asistentes que estiran la manos para buscar la sonrisa del mismo Silvano, pulcro, bien vestido y con una rectitud que ya lo caracteriza.
Bajo un toldo blanco, asistentes, invitados, funcionarios, diputados al frente han acudido a ser testigos, histórico momento con aires grandeza, el orgullo político a todo lo que da…
Los discursos previos al del gobernador Silvano, hablaban sobre la transparencia, sobre cómo revertir la mala percepción del estado en materia de corrupción y cómo recuperar la confianza ciudadana en las instituciones.
Especial atención mereció el discurso del diputado Pascual Sígala quién no perdió oportunidad para lanzar dolorosos datos que sitúan Michoacán en una grave a nivel nacional.
Luego el discurso del gobernador, largo y contundente, felicitaba a los diputados y los nombraba como los grande ‘héroes’ que hoy inician la ruta es un tema inaplazable, en el que Michoacán hoy da un paso histórico con la aprobación de las leyes que permitirán atacar este problema de fondo, pues “no se puede estar al margen en la exigencia de las y los ciudadanos, la transparencia y la rendición de cuentas, ejes fundamentales para el desarrollo económico y social” decía el gobernador, en tribuna, elegante, pulcro.
«Nadie podrá estar por encima de la ley, se buscará evitar los actos de corrupción y se sancionará a todo aquel que incurra en ellos», refería, mientras los asistentes asentaban la cabeza mostrando su apoyo.
La corrupción, decía es un fenómeno que se ha infiltrado por generaciones y ha hecho sufrir a la gente ha dejado de confiar, la tercera posición nacional en percepción de los michoacanos, día a día la corrupción nos degrada…”.
En seguida todos de pie, para observar la firma de la promulgación y el aplauso prolongado…
Por varios segundos, el patio del Palacio de Gobierno, quedo en silencio, observo a algunos secretarios, en especial a los de seguridad, cuando observo a uno llegando por lo menos una hora de retraso y otro que no dejó de masticar chicle mientras los discursos corrían, siendo parte de quienes evadían algunas frase y preferían mirar a otro lado, así hoy el inició del decreto de promulgación de los siete ordenamientos legales que forman parte del Sistema Estatal Anticorrupción, que entrará en vigencia en enero del próximo año.
Funcionarios y diputados muestran con rostros de grandeza, bien entrados en su papel, mirando al aire, como buscando respuestas, tal vez pensando en la corrupción en todo lo que hoy se dijo, el la libertad, en la soberanía, en unidad, o en nada…





