“La música es bella, pero es sufrida”

Imagen: Xana Zamudio

Morelia, Mich./Xana Zamudio.- “Nosotros vamos y le llevamos alegría y tristezas a la gente a través de nuestras canciones. Gracias a nosotros algunos dueños de hoteles y restaurantes hacen dinero, entonces, ¿por qué no nos valoran?, comenta Lalo Sánchez, un músico de Morelia con 50 años de trayectoria.

Lalo tiene 66 años de edad y asegura que la música comenzó a ser su pasión desde muy pequeño, dando sus primeros pasos en ese ámbito pasando los 15, eligiendo la batería como instrumento. “Fue difícil porque mis padres no permitían que yo estudiara el oficio, pero ya después pude entrar a Bellas Artes y el Conservatorio de las Rosas”.

Y, aunque comenta que la situación ha sido difícil por las condiciones de trabajo que enfrentan la mayoría de los músicos, dice amar lo que hace, “lo más bonito es ver a la gente contenta, bailando, gritando, a los adultos mayores suspirando, recordando aquellas bellas épocas”.

“Me da mucho sentimiento que no valoren a mis compañeros músicos, uno como quiera ya va de salida. En esto no hay prestaciones ni seguro social”, lamenta Lalo ante la situación de vulnerabilidad que enfrentan los músicos ante las medidas sanitaria por COVID-19 que ocasionó la suspensión de eventos sociales y cierre de negocios en la ciudad.

Imagen: Xana Zamudio

“Ahora estoy en un grupo de rock en español que toca puras canciones de los sesentas. ‘Sixty rock band’, se llama. También tocamos en español puras de Enrique Guzmán para recordar aquellos bellos momentos”, comenta sonriente.

Sin embargo, las presentaciones del grupo se han visto afectadas por la suspensión de eventos, “uno que se nos canceló fue el de un contrato con el H. Ayuntamiento, íbamos a tocar aquí en el quiosco de la Plaza de Armas para los adultos mayores, así que disminuyeron mucho mis ingresos”.

“Hace una semana me pidieron donde vivía porque no tuve para pagar la renta, afortunadamente pude conseguir otra casa. Pero, no me gusta estar trayendo a mi esposa “brinque y brinque” de un lugar a otro”, dice con lamento Lalo, pues es el único que aporta dinero a casa de los tres que habitan en ella: él, su esposa e hijo de 17 años.

Para poder comer y atender las primeras necesidades del hogar, asegura estarse apoyando en lo más cercanos, “lamentablemente he estado molestando a la familia y amigos. Yo les he dicho que ya cuando esto pase, primeramente Dios, podré compensar toda la ayuda que he recibido y, de la cual, me siento muy agradecido”.

Pese a que, asegura ser hipertenso, hoy Lalo salió a las puertas de Palacio de Gobierno a solicitar apoyo económico al Gobierno del Estado en compañía de algunos compañeros músicos, “es parte del riesgo, porque nadie irá a tocar a mi casa: ‘oiga tiene para comer’, por eso hay que salir”.

“Yo tengo cuatro nietos, dos de ellos tocan batería como yo y una canta. Ojalá un día pueda acompañarlos con mi instrumento”, comenta con preocupación Lalo, quien manda un mensaje a las autoridades gubernamentales: “que nos valoren a los músicos, hay que dejarles un camino más abierto a nuestros jóvenes, con más posibilidades, porque la música es bella pero muy sufrida”.