Morelia, Mich. | Ruth Olvera/ACG.- El Mictlán está por cerrar sus puertas y las ánimas se preparan para el viaje de regreso a su mundo. Mientras que, en este plano, las almas tangibles siguen en la celebración y alevosía por sus difuntos.
Con aire fresco, música amenizando desde los portales, pétalos volando en el ambiente, papel picado por las esquinas y aun tenues estragos del olor a copal, es cómo está mañana, la ciudad de cantera rosa, recibe tanto a locales como a turistas en sus calles del centro histórico.
Desde el norte, hasta el sur del país, desde las ciudades cercanas, hasta las que se deben cruzar continentes para llegar, son los visitantes que este día suspiran y acompañan a los folclóricos rincones morelianos.



Sonriendo entre los altares, tomando postales y admirando hasta el más mínimo espacio, es como padres, hijos, parejas y amigos disfrutan su mañana del dos de noviembre.
Convirtiendo los suspiros de nostalgia y tristeza de la época, en sonrisas y felicidad de los visitantes, admirados por la belleza y semblanza que la fecha entrega.
Inmortalizando a través de imágenes, memorias y risas, el recuerdo de las calles rosadas de Morelia, teñidas de flores y aserrín en día de fiesta.





