Morelia, Mich. | Acueducto Online/ Jaqueline Espinoza.- Un año más de lucha y unión para las mujeres morelianas en la marcha que removió emociones desde las entrañas de las presentes.
La ya anunciada y promocionada marcha por el día internacional de la mujer tuvo su concentración minutos antes de las 5 de la tarde, por la Avenida Madero docenas de mujeres caminaban con cartulinas y pañuelos en mano.
Todas las que recorrían el Centro Histórico con rumbo hacia la Plaza Jardín Morelos se veían emocionadas, las sonrisas y pláticas a cerca de marchas anteriores abundaban alrededor.
Mientras más cerca de la Calzada Fray Antonio de San Miguel estabas, el número de mujeres aumentaba.


La plaza llamada comúnmente «el caballito» se encontraba repleta de manifestantes, pues este fue el punto de salida hacia Palacio de Gobierno.
La organización fue tomando forma poco a poco, integrantes de las colectivas daban la instrucción por megáfono para que las mujeres buscarán su contigente, el bloque en el cual caminarían.
Al frente ya estaban acomodadas las familias de las víctimas y desaparecidas, de ahí se derivababa el de madres e infancias y mujeres con discapacidad.
Poco a poco se iban organizando, hasta que a las 5:30 aproximadamente, partió el grupo que se había formado en el costado izquierdo de la plaza, unos minutos después el del lado derecho y al llegar a la Avenida Acueducto, un tercer bloque se alineó para así conformar una gran marea violeta.
La manifestación tomó forma, los carteles en los aires comenzaban a moverse y las consignas ya retumbaban en las paredes de la ciudad.
Al unisono «el patriarcado se va a caer» «el Estado opresor es un macho violador» «El que no brinque es macho» y muchas consignas más erizaban la piel de cualquiera que estaba cerca.
Al llegar a la fuente de las tarascas, las olas de la marea pararon, del mismo modo, todo se volvió silencio a petición de quienes iban al frente de la marcha.
Un momento nostálgico, triste y hasta desgarrador tuvo lugar, los nombres de cada una de las asesinadas y desaparecidas en Michoacán fueron pronunciado seguidos de un «presente», el pase de lista estaba hecho.
Después de 10 minutos, continuo la caminata, fue entonces que el bloque negro hizo su trabajo, los martillazos y la iconoclasia surgieron contra paredes y ventanas.
La rabia que recorría los cuerpos de las del bloque negro ante las injusticias fue tan grande para que este día saliera a relucir.
El movimiento paró de nuevo, está vez, se mantuvieron en ese punto por casi 20 minutos, no había movimiento. Tiempo es lo que sobraba, ganas de seguir en esa aura de compañía y luchar había muchas.
Al retomar el trayecto y llegar a una de las tantas iglesias que se encuentran en Morelia, los grupos pro vida ya estaban resguardando el lugar con una cadena humana, las colectivas feministas armaron una más frente a ellos para que no existieran altercados por choque de pensamientos.


La llegada a Palacio de Gobierno fue satisfactoria para muchas, el momento cumbre, no había vallas, como lo prometió el gobernador, no había policías resguardando el espacio, situación que le permitió al bloque negro actuar contra la puerta principal y ventanas.
Un escenario en medio de la avenida que se encontraba a reventar de personas, fue pisado por activistas, músicas, y cantantes para culminar con un momento cultural.
Todo era felicidad hasta que el miedo de muchas se hizo realidad, una estampida de mujeres hizo acelerar el corazón de todas.


Una bomba de humo arrojada de la nada, asustó de tal manera que decidieron correr para donde se pudiera, otras se pegaron a las paredes y se agacharon para no generar más caos.
El shot de adrenalina sentida en esos segundos dispersó la concentración, sin embargo, al ayudarse a mantener la calma unas a otras, todo volvió a la normalidad.
El cierre de este día de lucha fue como una inyección de ganas para volver a asistir el siguiente año, con la melodía de «canción sin miedo» cientos, miles de mujeres unieron sus voces y corearon cada estrofa mientras la noche ya había caído y eran solo ellas, ellas contra todo lo que pudiera venir.
Un año más en pie de lucha, una año más en el que muchas de ellas podrán contar su experiencia y animar a más morelianas a que asistan el próximo año por las que hoy ya no tienen voz.










