Morelia, Mich. | Acueducto Online/Cayetano Mac.- El arte de customizar motos, es una tradición americana que ha llegado a México, y de la que Tarzán, como lo conocen en su moto club, se enorgullece puesto que es por lo que ha vivido por tantos años, teniendo apenas 12 años cuando comenzó en la motomecánica.
“Yo veía a los morros, a mis carnales con motos grandes, Y pues siempre iba con la visión de que algún día, algún día tendré una moto más grande y vas a escalonando, y tratas de personalizar la estética de la moto que traes tú.”
De su apodo es que se bautizó a su taller de motos, Monkey Kustoms y su Moto club, Los Changos. “Ya tenemos unos 35 años arriba en este negocio. Como firma, como monkey customs tenemos apenas ocho años., de nuestro logo nace nuestro nombre. Changos, somos Changos y de ahí nace el Motoclub. Apenas cumplimos siete años.”
Tarzán menciona cómo ha sido el adaptar la customización de motos en el país, puesto que para muchos es algo nuevo y no se llegan a aventurar a hacerle eso a sus máquinas. “Somos muy diferentes, por eso también es nuestro jale de customizar”.
Y, añade, a mucha gente no le gusta mucha gente así se espanta y dice “No mames, como lo vas a cortar güey, Si así viene de agencia” y así pues ni pedo, la cultura de acá es de antaño o estilo Bobber estilo Gabacho pues, la cultura es de ellos, la neta no es nuestra.”
“Traer aquí nuestra mano de obra es muy diferente y es es reconocida porque lógico, el arte mexicano tiene mucho que ver en todo. Por eso se llama chicano style, está de este pedo del de la moto mecánica con nosotros este si hay como un tipo de estilo así, entre chicano, gabacho y lógico mexicano 100% y mejor de Morelia, Michoacán.”
El día en que se quemó su moto, en casa del abuelo
Acueducto Online.- ¿Cuál fue tu primera moto?
“Tarzán”.- Fue una carabela pony 60 centímetros cúbicos, chiquitita, pero la amé y la modifiqué y después empecé a subirle, subirle, subirle, hasta ahorita.
De todas sus motos, hay una a la que le tiene demasiado aprecio por la historia que tiene por detrás, él la llamó el Fénix. “Tengo otra que me llegó a dar un segundo lugar en el Centro de Convenciones, y pues prácticamente lo único que tenía de original esa moto era la base del motor, porque todo lo demás estaba modificado”.
Prosigue: se quemó la casa de mi abuelo, en la casa de mi abuelo había una pared donde había muchos trofeos de toda la familia. Bueno, pues a mí se me ocurrió colgar la moto en esa pared y esa moto se quemó en un incendio. Entonces la volví a armar con otro motor, y me volvió a traer el segundo lugar en Álvaro Obregón en Modificadas. Entonces esa moto es el Fénix, es la que nunca se va, esa no está a la venta. Esa sí, es un recuerdo.”
El segundo lugar como sabor a primero
Él sabe que el mundo de las motos no es para todos, y es que son inversiones grandes, de las cuales muchas veces determinan si se puede lograr un primer lugar en los concursos, pero también reconoce el trabajo de otros.
“Traigo el segundo lugar que me sabe a primero, lógico, porque hay que reconocer que hay muchos artistas en este ámbito y hay que reconocer que hay gente con varo, porque esta madre, el ser motociclista, no es pa pobres, así, se oye mamón, pero es cierto. O sea, tienes una motito, el cilindraje que sea carnal, gástale en buenas llantas, gástale en buenos frenos, gástale en buena suspensión para que no te tuerza en la carretera. Entonces no somos los primeros, pero somos gente que da batalla.”
Para finalizar, Tarzán agradece a las motos, porque gracias a ellas es que ha conocido de punta a punta la República, y también el que su trabajo lo haya hecho llegar y enamorarse de Morelia. «He trabajado en todo lo que es la República, bueno, conozco más para el Norte que para el Sur. Yo soy de Veracruz, Rosarito, Tijuana y con buenos talleres, soy jarocho, pero más michoacano.»








