La historia de hoy | María Salud, la de la eterna navidad

(Imágenes: Jaqueline Espinoza)

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Jaqueline Espinoza.- La mujer lleva más de 12 años dedicándose a la fabricación de la esfera de vidrio soplado, la técnica que identifica a Tlalpujahua y que aprendió gracias a su padre.

Desde la edad de 7 años María Salud Sánchez comenzó a observar a su padre al fabricar las esferas y aprendió el oficio, entre los colores y los diseños, pasaba sus días sumergida en aquellos objetos colgantes.

Desde 1950 viene la herencia de la familia Sánchez, una bella actividad que les da hoy de comer a ella y a sus hijos. Al fallecer su papá ella quedó al frente del negocio.

Para María siempre es navidad, siempre su casa y lugar de trabajo están rodeados de esferas y adornos ya que se producen durante todo el año y en la temporada de invierno se vende toda la mercancía.

«Sí es un proceso largo, todo es 100% hecho a mano, es esfera de vidrio soplado, se sopla la esfera a través de la persona, la sopla con su boca, la esfera para que pueda brillar necesita de un proceso llamado plateado, se pinta con nitrato de plata, pasa a pintarse, a decorarse, se corta la pata y se encasquilla» dijo la mujer.

Ella vende sus piezas a granel, cada comprador puede elegir la que más le guste y una vez que se eligen minuciosamente, se empaquetan de manera individualo en grupo, como el cliente lo pida.

Circulares, cilíndricas, largas, con diversidad de formas son aquellas sensibles piezas entre las que trabaja Salud, tan pequeñas pero a la vez tan grandes al generar recursos para vivir en aquel municipio donde la paz se siente en el aire.

María tomó al 100% las riendas del negocio a la edad de 40 años, ya que no quiere que esta tradición que su padre trabajó por años se pierda.

Es lo que mantiene vivo el recuerdo del gran maestro y dador de enseñanzas que fue su papá para ella, por lo que en su corazón y en su casa siempre habrá espacio para una esfera más.

La mujer que contaba su historia de manera nerviosa y desviaba la mirada, con ese cabello rojizo y orgullosa de su trabajo, ya comenzó a dejar raíces.

Sus hijos ya están aprendiendo a producir, con esto asegura la continuación del legado que dejó aquel hombre que en 1950 tuvo una gran visión para solventar gastos.

En el taller de la familia Sánchez se pueden encontrar piezas desde los 3 pesos hasta los 250 o 300 dependiendo del tamaño, la forma y la decoración que esta lleve.