Morelia, Mich. | Acueducto Online/ Jaqueline Espinoza.- Con alma de Guerrero pero el corazón en Michoacán, Camelia Domínguez Esteban produce artesanías desde los 10 años de edad para llevar dinero a su hogar.
La mujer de apariencia joven, nació en el estado de Guerrero y tiene dos hermanos nacidos en Michoacán, desde muy pequeños comenzaron a trabajar en las artesanías que mezclan la cultura de las dos entidades, ya que en uno tienen sus raíces y en otro radican.
Desde pintura, bordado, tejido y manejo de madera es en lo que ha dedicado toda su vida pues es el negocio familiar que los sostiene.
«Como a los 10 años empecé a ayudarle a mi papá en cosas pequeñas desde rellenar y hacer pulsera y aretes, entonces ahí fui aprendiendo todo, ya llevo como 20 o 22 años haciéndolo», dijo Camelia con emoción.
En forma de cadena es como aprendió a hacer el trabajo, su abuela enseñó a sus papás y después sus papás a ella y sus hermanos.
Por muchos años se dedicaron a ser vendedores ambulantes, recorrían toda la ciudad de Morelia e incluso otros municipios en los que vendían sus artesanías en los mercados o en exposiciones.
Sin embargo, esto no era algo que les gustara mucho, pues solo los dejaban unos días y no podían generar clientela ya que se movían de lugar en poco tiempo.
La bisutería es la especialidad de Camelia Domínguez, ella hace collares y aretes, mientras cada uno de sus familiares se dedican a otra técnica, entre creación de pinturas, tejido de prendas y figuras de madera.
El amor y la pasión que siente por su cultura es tan fuerte que dejó de momento una de sus grandes pasiones por seguir con la realización de artesanías.
Estudió la carrera de psicología en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), y que logró pagar con lo que ganaban de sus artesanías y culminó dicha profesión.
Su dilema vino en ese momento, pues ama la psicología, pero el arte de su cultura la llamó más, fue así que decidió quedarse en el mundo de las artesanías y no ejercer por ahora su profesión.
«En la actualidad pues no estoy ejerciendo, pero eso no está en mi cabeza de que no ejerza, porque en algún momento digo, pues sí quiero ejercer la carrera porque de alguna manera me gusta y por eso la estudie, pero también me movió mucho esto», mencionó riendo la artesana.
Camelia y su familia pertenecen a una comunidad náhuatl hablante, por lo que, durante la entrevista, entre ella y su tío se dirigieron algunas palabras en náhuatl.
Actualmente, la familia tomó una arriesgada decisión, pues rentaron un local en el Centro Histórico para ya tener un lugar fijo donde puedan encontrarlos.
El miedo no los detuvo, pero en cierto punto, sí llegaron a pensar que era muy arriesgado ya que requería de una gran inversión y si no se les vendían las artesanías podían quedar quebrados.
A seis meses de haber llegado al local, les ha ido muy bien en la venta, no tienen quejas y tienen la mente positiva en que poco a poco irán creciendo.
Camelia es quien está a cargo de todo lo relacionado al local, su inteligencia y claridad de pensar y expresar las cosas es por lo que su familia confío en ella.








