Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- Un brazo enyesado no fue impedimento para que el maestro Erasmo realizara la hazaña de construir una pequeña casa para la villa navideña que año con año monta junto al nacimiento de su chimenea. Ya recuperado, nos cuenta cómo la experiencia puso a prueba su fortaleza y creatividad.
Un apasionado de la época decembrina, el maestro de educación primaria, Erasmo Onofre, aprendió el quehacer habilidoso de las manualidades desde su época de estudiante. Mismo que lo ocupó mientras se recuperaba de un accidente doméstico.
“Cuando empecé la casita andaba bien, pero ya después tuve una caída, me tuvieron que enyesar el brazo izquierdo”, comenta para Acueducto Online desde la sala de su hogar, donde se observan todo tipo de artilugios, donde resalta la villa navideña que rodean las vías de un pequeño tren.
“La última casita que hicimos fue con materiales reciclados; pomos de cristal de café, cartón, una mezcla de materiales para tapizarlos con harina de maíz, resistol blanco, un poquito de vinagre, aceite para bebé y glicerina”.
“Tuve con un brazo que hacerla toda; hacer masa, organizar cómo iba a quedar. Y al final, uno de mis hijos me ayudó a pintarla porque ahí sí ya le dije -ahora te toca a ti”.
El color rojo de la artesanía resalta entre las demás casitas de la villa y unas ventanas blancas acompañadas de una puertita café de donde se asoma la cálida luz en el interior donde, sin duda, parece un hogar.
“Con la mezcla hicimos la mesa para formar los muros, todo lo que es el aplanado de la casita. Lo más difícil fue la teja; hay que estar poniendo una por una porque son pequeñitas como de un centímetro. Irlas entrelazando, está difícil”.
La villa se retirará a mediados de enero, a diferencia del nacimiento que se guardará hasta el año próximo en el Día de la Candelaria. Sin embargo, el maestro Erasmo no olvidará la hazaña del 2020 que le representó un doble esfuerzo para poder vivir la época navideña en compañía de lo que para él ya es toda una tradición.
“Utilicé un solo brazo porque tenía la inquietud de terminar la casita en el tiempo que era necesario para poderla acomodar en la villa. Fue una experiencia muy enriquecedora. La verdad, me gustó la forma cómo que quedó. Primeramente, Dios, el próximo año pretendo hacer otras diferentes…”





