Pátzcuaro/Jesús Gonzáles Mendoza
El pasado sábado sucedió el Water Lantern Festival en el Muelle San Pedrito de Pátzcuaro. Evento de origen estadounidense y trasladado a este lago en el que los asistentes, desde las lanchas, lanzan una vela al agua durante las primeras horas de la noche.
El costo para poder participar en el Festival fue de 300 pesos, precio que incluía el kit para la elaboración de la linterna, que se presumía biodegradable en las notas anteriores al festival, sin embargo, adentro de la madera y el papel con que estaban construidos los materiales, iba una vela eléctrica y de plástico.
También el evento prometía contar con food trucks y degustaciones gourmets y música. Nada más lejos de la realidad que un pobre camión de comida y un disyóquey cualquiera. Además de un bailarín que en lugar de causar admiración entre los asistentes sólo provocó risas.
Toda la logística estuvo llena de fallos, la información no era clara y había confusión entre los asistentes. Al principio no se dijo bien el precio para subir a las lanchas (que el pago de 300 pesos del kit no incluía) y se dijo que todos podrían subir aun sin linternas, y cuando llegó la hora de abordar, no dejaron subir al esposo de una mujer porque los dos sólo contaban con una.
No puedo negar que el evento tiene grandes puntos a su favor, como el brutal encanto del lago y tener la oportunidad de ver el atardecer internado entre sus aguas, junto a esas luces que adornaban la oscuridad. Sin embargo, quizá eso no sea nada fuera de lo normal en ese lugar, se puede ir cualquier otro día a Janitzio y regresar en las lanchas a la hora del ocaso.
Este evento contó con apoyo del Gobierno Municipal y su organizador se negó a dar el dato de la cifra de ese respaldo.





