La fábrica de los globos de vidrio

Tlalpujahua, Mich./Fernanda Maldonado Castro

Al llegar al mágico sitio de Tlalpujahua de Rayón, ubicado en la zona oriente del estado de Michoacán, entre los bosques de pino, se localiza este frio pueblo que conserva sus raíces prehispánicas, que se ven reflejas entre sus calles y arquitectura, su bello arte plumario y lo más importante, sus artesanías de cerámica, cantera y las famosas esferas de vidrio soplado.

Imagen Xana Zamudio

Tanto ha sido el éxito de estas famosas artesanías, que cada año se realiza la Feria de la Esfera Navideña y esta ocasión, cumple la vigésima edición, con más de 300 artesanos localizados en el Auditorio municipal y en el centro del pueblo.

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Así que nos dimos a la tarea de conocer todo el proceso que realizan las manos de los tlalpujahuanses para obtener los maravillosos adornos navideños que dan calidez y alegría a millones de hogares de México y gran parte del mundo en la época más bonita del año.

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Al llegar a la fábrica de esferas “Fimave”, nos dimos cuenta que es el único taller que realiza grandes exportaciones para Estados Unidos; aquí nos recibió Verónica Pompa, una alegre señora que ha trabajado por mucho tiempo en este lugar, por lo que ya lo considera parte de su vida y nos guiará en este recorrido para contarnos acerca de los cinco procesos para la elaboración de la esfera de vidrio soplado, característica del pueblo mágico.

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“Bienvenidos, a un lugar que empezó como un pequeño negocio familiar, contando con una experiencia de más de 40 años, donde poco a poco creció con la gran fuerza, que, hasta el día de hoy, es la única fábrica que exporta esferas a Estados Unidos”, expresó nuestra guía.

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Verónica nos llevó al taller del primer proceso de elaboración, que es el soplado, un cuarto largo, donde se encontraba una mesa larga con separaciones individuales de aproximadamente un metro, donde trabajan aproximadamente ocho artesanos.

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Ahí se manipula el vidrio con una temperatura de 400 grados, fundiéndolo ya que con el calor toma una forma de un chicle, que junto con los soplidos de la boca, los señores le van dando la forma de globo, inflándolo al tamaño que necesiten, de acuerdo al modelo.

“En esta temporada alta, que empieza desde septiembre, llegan a producir más de 500 o 600 esferas en este taller de soplado al día”.  

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Al salir del cuarto, nos dirigimos hacia el siguiente paso, que es “el plateado”, el cual nos comentan, se realiza fuera de la fábrica, por el pequeño espacio, pero lo hacen con sus respectivos guantes y protectores, donde colocan aproximadamente 20 esferas juntas en su mano para luego sumergirlas en recipientes de agua caliente, con lo que logran hacer un vacío en la esfera, para luego meterlo en nitrato de plata con ácido amoniaco y varios reactivos que hacen que se pinte de plata, absorbiendo el color para luego volverla a sumergir en agua caliente, que es lo que hace que se pinte y absorba el tono.

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El tercer proceso, es la pintura, que se ubica en otro cuarto, dentro del primer piso de la empresa, donde el olor del thinner penetraba fuertemente hasta el patio; aquí se pintan cada esfera, de una a una. Tenían cubetas llenas de pintura de diferentes tonos, café, roja, azul, en donde meten la figurita de vidrio, insertada en un palito de madera para que se pueda escurrir sobre mesas cubiertas de aserrín, dejándolas unos minutos para su secado y tenerla lista para el siguiente proceso.

Se trata del decorado, una vez que llegan en tinas al segundo piso del lugar, encontramos el cuarto más amplio, donde trabajan alrededor de ocho mujeres, vistiendo la esfera; pacientemente las adornan con un lapicero especial que los utilizan como pinceles, pegamento blanco y mucha diamantina o plumas.

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Este trabajo es realmente de admirar, pues las mujeres pasan alrededor de 4 a 6 horas, decorando con gusto cada figura que mandan.  

La señora Patricia, empleada de la fábrica desde hace años, nos contó un poquito de su trabajo, que, de acuerdo a indicaciones de la señora fundadora del negocio, decoran las esferas, rolándose los modelos con sus otras compañeras, con horarios de 8 de la mañana a 5 de la tarde, o extendiéndose hasta las 8 de la noche en temporada alta.

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Por último, preparan el globo, cortándole la pata para colocarle su casquillo y que pueda ser colgado en sus arbolitos de navidad.

Y así es como termina este magnífico proceso, vaciando el producto en grandes cajas para ser exportadas hacía Estados Unidos, ya que un 90 por ciento de la mercancía producida se dirige a ese país del norte, quedándose con un mínimo porcentaje para exhibir y comercializar en Tlalpujahua.