“Fausto Vallejo ganó la partida. Denostado por el candidato del PRI a la gubernatura, Ascención Orihuela –quien pintó su raya frente a él– y rechazado por parte de la sociedad no por sus propios actos, sino por los de su hijo Rodrigo, al final de la contienda electoral el ex gobernador resultó parte del equipo ganador de las recientes elecciones efectuadas en Michoacán”: Arturo Herrera Corneo, historiador y analista político.




