Morelia/Héctor Tapia
La democracia en el país tiene que cambiar de enfoque y dejar de ser lejana, para poner a la gente al frente, que es donde está “una apatía brutal”, remarcó el especialista Carlos González Martínez.
Explica que se tienen dos niveles de democracia y de ciudadanía; ésta última, dijo, respecto a las cosas que no le gustan es apática frente al desempeño de las instituciones públicas, las campañas, los partidos, la demagogia.
Es una democracia lejana a las personas que piensan que es un asunto única y exclusivamente actividad del presidente, los partidos y del Instituto Nacional Electoral (INE).

Frente a lo que consideró el ex consejero electoral de la capital del país como un “desastre cívico” que existe en la actualidad, al grado de lo que llamó como una “hecatombe social”, se tiene que cambiar el enfoque y poner a la gente de frente.
México es el único país que ha retrocedido en el latinobarómetro, hasta 10 lugares, en su calidad democrática, lo que remarcó que es un desastre.
Dijo que la sociedad no sólo no valora bien a sus políticos, sino que además entró a una fase desconfiar también en la propia gente.
“El grado de erosión de lo publico y cómo trasmina a lo privado es gravísimo”, indicó; sin embargo apuntó que hay otra capa de democracia donde la ciudadanía está viva y activa, donde defiende, cuida y resguarda su espacio.
En este sentido, aunque reconoció lo polémico del ejemplo por la evolución que tuvieron, las autodefensas en Michoacán fueron ejemplo de democracia directa, “no quiero hablar con lo que pasó después”, remarcó, sin dejar de remarcar lo que en primera instancia provocó que fue la “activación ciudadana”.
Sobre el proceso electoral y los candidatos, dijo, “el tema no es si el fulano el candidato es o no un ladrón, que por supuesto importa, el tema son los asuntos que están activando a la gente, ahí la gente sí participa, lo que tiene que ver en sus comunidades”.
Por esto, apuntó, “ahora hay que ver como trasladar esa democracia directa a una escala nacional”.
Carlos Gonzáles dijo que el dilema y desafío es la transformación del sistema electoral y político para permitir que lo local se conecte con lo nacional, dado que actualmente, consideró, “están rotos los circuitos”.





