Adolfo Gracia/ACG
El nombre de Joel Huiqui vuelve a aparecer en los primeros planos del futbol mexicano gracias a su etapa como entrenador interino de, pero en Morelia su historia comenzó mucho antes, cuando defendió con entrega y carácter la camiseta de Monarcas.
Entre 2011 y 2015, Huiqui se convirtió en uno de esos jugadores que entendieron perfectamente lo que representaba jugar para Monarcas: intensidad, garra y compromiso en cada partido. En una época donde el Estadio Morelos pesaba y la afición rojiamarilla se identificaba con futbolistas de lucha, el defensor logró ganarse un lugar especial entre muchos seguidores del equipo.
Aunque su posición natural era la defensa central, también dejó momentos importantes frente al arco rival. Uno de los goles más recordados llegó en el Apertura 2012 frente al San Luis FC, cuando sorprendió con un disparo de pierna derecha que desató el festejo de la afición moreliana.

En el Clausura 2013 volvió a aparecer en momentos clave. Primero ante el CF Atlante, marcando dentro del área con un remate que reflejaba su determinación para ir al frente incluso siendo defensor. Más tarde, frente al CF Monterrey, volvió a hacerse presente en el marcador con otro remate que terminó en gol y confirmó el gran momento que vivía con la camiseta rojiamarilla.
Más allá de las estadísticas, Huiqui representaba a esos jugadores que conectaban con la tribuna por su forma de entregarse en la cancha. Cada barrida, cada cierre defensivo y cada balón disputado transmitían el espíritu combativo que caracterizó a Monarcas durante muchos años.
Bajo el mando de técnicos como Carlos Bustos, Rubén Omar Romano y Tomás Boy, el defensor formó parte de una generación que mantuvo viva la identidad aguerrida del club michoacano y que dejó recuerdos imborrables para la afición.
Hoy, mientras dirige a Cruz Azul rumbo a una final, en Morelia muchos siguen recordando a aquel defensa que portó con orgullo la camiseta rojiamarilla y que nunca dejó de pelear dentro del terreno de juego.





