- «Es tiempo de vivir tranquilos nuestras ceremonias»
Pátzcuaro, Mich. | Martín Equihua/Acueducto Online.- La Comunidad Indígena de Janitzio determinó, en asamblea general, cerrar la isla por segundo año a la presencia foránea, los días 1 y 2 de noviembre, y, “no quiero adelantar nada, pero a partir de esto, mucha gente piensa que, desde el próximo año, aunque no hubiera pandemia, se debería cerrar al turismo, para que ya nos dejen vivir en paz nuestra ceremonia”, estima Alfonso Guzmán Reyes, Jefe de Tenencia, en entrevista.

Las nuevas generaciones ya no viven con plenitud el sentido de esta ceremonia mortuoria, dice. Piensan más en la llegada masiva de visitantes, en calaveritas haloweeneras, en la estridencia etílica que empezó alguna vez en Las Palapas, con una banda de Purúandiro, y que terminó por invadirlo todo.
De hecho, la asamblea determinó cerrar el panteón, incluso para los mismos isleños, de lo que no hay memoria de que hubiera ocurrido antes para esas fechas claves en la identidad purépecha, y menos durante las décadas de invasión tumultuaria de calles y panteón, a cambio de algunas monedas, merced a políticas turísticas –por así decirle a las ocurrencias- que creen que todo es susceptible de compra y venta.
Alegando economía, muchos miembros de la Unión de Comerciantes y Lancheros, se oponen a la decisión comunal, pero les han hecho saber que esas fechas no son exclusivas de ellos y sus bolsillos, sino que tienen que ver más con la identidad misma de la comunidad.
La medida restrictiva asumida por unanimidad en la máxima autoridad social, implica cerrar la isla por completo, y no permitir entrada ni salida de personas, salvo por emergencias médicas, aunque con la desatinada excepción de las cámaras de la Secretaría de Turismo.

Un poco “porque nos sentimos comprometidos por el apoyo que nos dieron”, dice Guzmán Reyes, en referencia a los noventa mil pesos que el gobierno estatal aportó para la temporada. El secretario del ramo, Roberto Monroy, por cierto que ha precisado el fin de esas cámaras: son para observar por internet, cómo se desarrolla la Noche de Ánimas en la isla.
Covid-19, las muertes hablan
El peso de sus 15 muertos por COVID de este año, como la memoria mortuoria que la pandemia les dejó en 2020, fueron determinantes en la decisión comunitaria.
Familiares de los fallecidos a cuenta del virus, en su memoria y dándoles voz, en asamblea insistieron en el riesgo de la apertura, y recordaron que la muerte no es solo una ocurrencia turística, sino un evento dramático en el seno familiar. Se recordó que esa máxima autoridad mantiene prohibición para otros eventos sociales, sean fiestas particulares o públicas, incluidas las patronales, “salvo algunas fiestecitas particulares”.
Y es que Janitzio viene de encabezar, junto a Pátzcuaro, en los primeros meses del año, la lista de comunidades con mayores contagios. Y por eso, en representación del núcleo comunal, su Jefe de Tenencia no tiene duda en que han puesto “la salud por encima de todo”, y eso a pesar de que “la gente que está conectada al turismo, solo piensa en ganancias”.
Convencido de hacer lo correcto, Alfonso Guzmán anticipa que, como el año pasado, la Noche de Ánimas se vivirá otra vez como una celebración íntima, familiar, comunitaria, como ya se observa en las familias que acuden a limpiar las tumbas. Sin la distracción del turismo, los niños y jóvenes valorarán una vez, el verdadero sentido de esta tradición de ofrendar a las ánimas, porque más temprano que tarde, tendrán que tomar la estafeta cultural.

Que el gobernador venga a la isla
Los 90 mil pesos que otorgó el gobierno estatal, se han usado para renovar iluminación escénica, pintar inmuebles representativos y diversos arreglos al panteón, incluida su mal llamada sanitización; y hasta para pequeños apoyos a quienes tuvieron difuntos en el último año.
Y contra la idea de que están cerrando la puerta a ingresos, Alfonso Guzmán recuerda que tienen varios proyectos que quisieran presentarle al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, a quien esperan pronto en la isla. Necesitan una restauración de los murales del interior del gigantesco monumento a Morelos, obra del pintor Ramón Alba de la Canal.
Necesitan apertura de empleos temporales, para controlar la invasión del lirio; apoyos para la buena operación de la planta tratadora de aguas; pero sobre todo, necesitan un compromiso serio, a fondo, para el multicitado rescate del lago, a cargo del que se han liberado millones de pesos que, “por acá, nunca llega nada… y el lago ya está en una situación muy pero muy triste”.
Con la seriedad propia de una autoridad civil comunitaria, pide al gobernador “la oportunidad de tener un diálogo, para que sepa por nuestra voz, lo que queremos realmente en Janitzio. Vamos a esperar con respeto”, concluye.






