Morelia/Samuel Ponce Morales
No fueron bastantes, pero tampoco escasos; no, no hubo necesidad de traerlo de donde sea y como sea, ellos fueron llegando uno a uno, en pareja o en familia, casi de todas partes. Soportaron el calor, la espera que se fue prolongando hasta el hastío, y, son embargo, ahí estaban, esperando a mirar, aunque sea de lejos, al hombre que llevaron a la Presidencia de la República, al hombre en que estas puestas sus esperanzas para que México cambie, el país cambie y ellos por igual…

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