Hospital de la Mujer, y «para qué la fila…»

Foto: Julieta Coria

Morelia/Julieta Coria

La entrada al Hospital de la Mujer de Morelia, parecía un desfile de hombres y mujeres de bata blanca por todos lados. Con un enorme toldo blanco, en la entrada principal, donde este día el gobernador Silvano Aureoles, inauguraría el Banco de Leche y Tomógrafo en el Hospital de la Mujer.

Doctores, enfermeros, residentes y hasta intendentes, como haciendo guardia, esperan el comienzo, los demás, la gente que visita a sus familiares aguardan en el piso, sobre las escasa sombras del lugar, unos duermen, otros comen; rostros de preocupación, miradas que a gritos muestran la incertidumbre, por sus enfermos, quizá.

En la única sombra, debajo del toldo, funcionarios municipales, estatales e invitados especiales, buscan lugar entre las filas de sillas negras, aquí el sol pega menos.

«Pues dicen que más de 30 años y apenas lo inauguran» dice una mujer justo al frente justo más al frente casi junto a la tribuna, donde se reservó un lugar a un grupo de beneficiarias, para de testigos del protocolario evento del gobernador.

El día anunciaba un nublado, y lluvias como se ha pronosticado en días anteriores, sin embargo en el Hospital de la Mujer, el calor cala. A la entrada principal, un módulo de información recibe una moderada fila de mujeres, algunas con niños en brazos. -¿para que la fila? preguntó a una señora de reboso rojo, «es nomás para regístrarnos de Próspera, que si vinimos pues…» ah bueno, le agradezco.

Todas las sillas están ocupadas, incluso los accesos principales, hoy no hay música de fondo, pero si se presta atención con detenimiento, algunos llantos de bebés se pueden apreciar.

El presídium ya instalado, los invitados, todos ocupan su lugar, el gobernador, ha llegado. Entra sonriente saluda a todos a los más cercanos, se toma fotos, como siempre lo hace.

Ante un auditorio ruidoso, sube a la tribuna el secretario de salud, Carlos Aranza Donis, quien como especialista en Pediatría, ofrece una casi cátedra de salud de más de quince minutos, en donde señaló todos los beneficios de la leche materna y de cómo evitar la muerte neonatal que tanto ha padecido el estado.

Todos atentos, el vocabulario médico es mejor comprendido por sus colegas, los demás solo escuchan con un tanto de desconcierto.

Tocó el turno al gobernador, hoy viste de traje negro, camisa blanca y corbata negra. Primero lo primero, agradece a los presentes -una lista muy corta- ante el micrófono el gobernador reconoció que los servicios de salud en el estado, están al «límite de su capacidad» y que administraciones pasadas dejaron en abandono el sector salud.

«Si no tienes buena salud, no tienes ánimos» señalaba mientras ofrecía un reconocimiento a los doctores y especialistas» y que hará todo lo que está en su manos por mejorar esos servicios de salud, que “tanto necesitan los michoacanos».

Parece que está de buenas el gobernador, mientras daba su discurso en varias ocasiones se salía del tema para contar una que otra anécdota, como aquella en donde confeso que de niño se quebró el brazo «allá en el cerro me quebré el brazo y no había como curarme más que con excrementos de vaca, que para que se me pegara el hueso, y por eso me quedó chueca…» platica muy tranquilamente mientras causaba un poco de gracias entre los asistentes escucharlo.

Recordó también varios de los mitos con él que creció, como el del tomar té de hierbabuena para el mal del estómago, comer piel de víbora contra el cáncer, o la sangre de las iguanas para corregir la disfunción eréctil «aunque hay algunos que no la necesitamos» dijo sonriente, lo que provocó al menos un minutos de risas en los asientes.

El gobernador, en su amenos discurso, platicaba con mucha confianza y orgullo, parte de su historia, pero dejó en claro, que “esos son sólo mitos señores, hay que acercarse a los especialistas de la salud, qué mejor, de los demás me encargo yo…”

Así se comprometió a mejorar los servicios de salud, y elevar la calidad de vida de quienes la necesitan, destacando que buscará más y más recursos para eso, lo que le valió un gran y prolongados discurso.