Historia de Vida | La tristeza de Liliana

Señala que como profesional y más que nada como ser humano, es difícil tener que ver con situaciones que viven los niños. "Cómo personal de la escuela es duro ver qué los niños llegan con zapatos rotos y, en ocasiones con zapatos que son un número más grande".

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias /Carolina Nambo.- Con gran entusiasmo y alegría es como se le puede ver a Liliana Torres, que de lunes a viernes recorre las aulas y pasillos de la Escuela Primaria «Miguel Hidalgo» ubicada en la colonia La Quemada de esta ciudad.


Liliana se encuentra al frente de control escolar desde hace diez años. «Estoy encarga de control escolar de la primaria, soy licenciada en educación primaria».


Su labor como docente inicio en una escuela dedicada a la educación de niños con síndrome de down, en el Centro de Capacitación de Educación Especial (CECADDE), ubicada por el antiguo Cereso David Franco.


«Ahí en el centro fue donde comencé y posteriormente nos integramos al equipo de la Secretaría de Educación del Estado de Michoacán».


Al ser parte de la Secretaría, llegó a colocarse en la primaria Miguel Hidalgo, donde ya tiene diez años laborando y, en donde a diario acumula anécdotas tanto buenas como malas, que le dejan los pequeños alumnos.


Las tristezas
La primaria se encuentra ubicada al poniente de la ciudad y sufre una serie de problemas, que afectan a los pequeños estudiantes, así lo explica Liliana.


«Aquí donde estamos hay muchos niños de escasos recursos, tenemos niños que en ocasiones llegan sin desayunar».


Señala que como profesional y más que nada como ser humano, es difícil tener que ver en esas situaciones a los niños.


«Cómo personal de la escuela es duro ver qué los niños llegan con zapatos rotos y, en ocasiones con zapatos que son un número más grande».


Además de la falta de recursos económicos a los que varios padres de familia se enfrentan, también existen casos de padres que llegan a maltratar a los niños.


«Es un tema que se tiene que tratar, un problema de salud pública por los daños psicológicos, que en ocasiones los alumnos presentan».


El otro lado de la moneda
Liliana, se siente feliz por el camino que eligió, al convivir con los niños, le dan ánimo todos los días y más cuando tiene algún problema.


«Los niños siempre nos recargan de energía, a veces también nos vamos con mucho dolor en el corazón, pero son más las cosas buenas con las que nos quedamos de ellos que las malas».


Por ello, se le puede ver con una gran sonrisa coordinar las actividades, que durante el año escolar se realizan en la Institución.