Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/Carolina Nambo.- Desde unos pequeños aretes hasta el diseño de grandes vajillas, esa es la herencia que su abuelo le dejó a la señora Guadalupe Gil, que cuando tenía tan solo siete años de edad, comenzó a darle forma al barro creando las conocidas «ollitas de piña».
«Tengo 48 años y empecé a trabajar desde los siete años.»
Herencia de su abuelo
Su oficio, es una tradición viviente que va de generación en generación.

Las famosas ollitas en forma de piña
La señora Guadalupe Gil explica, que las primeras piezas que elaboró, fueron ollitas miniatura, en forma de piña que son tradicionales en su comunidad de Patamban Michoacán, de donde es originaria.
«Empecé realizando ollitas en miniatura, pero en forma de piña, por que las ollas de piña son de la comunidad de Patamban».
Con su corta edad, ya tenía un trabajo, sus diseños eran ofertados al igual que las demas piezas que su abuelo ponía a la venta.
«Mi mamá me ayudaba dando los últimos detalles, pero ya eran para venderse».

El paso del tiempo
Al ir creciendo, Guadalupe fue perfeccionado su técnica al mismo tiempo que la demanda por las vajillas iba en aumento.
«Dejé un poco las ollitas, que se traspasaron a la comunidad de San José de Gracia, esto por que la demanda de vajillas y juegos de té aumento».
Con los años obtuvo mayor exprecia y así fue ofertando todas sus artesanías, en las regiones vecinas, ferias y ahora también en los tianguis artesanales.
La satisfacción de tener en sus manos el arte familiar
Acueducto Noticias: ¿Qué le deja tener esta gran herencia en sus manos?
Guadalupe: Me deja una enseñanza muy grande, al ser una labor de nuestros antepasados, a pesar de todos los inconvenientes que hemos tenido, seguimos avanzando, es un orgullo, es nuestra identidad».

La lucha ante la modernidad
Ser parte de una comunidad y seguir manteniendo sus tradiciones y sus oficios es un reto, al que muchas personas al igual que la Sra. Guadalupe Gil, se tienen que enfrentar.
«Antes trabajábamos piezas utilitarias, pero el desechable y el plástico nos quitó mucha venta, entonces empezamos a elabora joyería artesanal, que es lo que ahora funciona en las ventas «.
A pesar de los obstáculos la señora Guadalupe Gil, ha seguido trabajando durante más de cuatro décadas, enfrentando la modernidad, para producir sus artesanías y seguir enalteciendo la herencia que le dejó su abuelo y orgullo de pertenecer a Patamban.





