Morelia/Julieta Coria
Es jueves 18 de Mayo del 2017 y hacía calor. El aire tibio provenía del Jardín Morelos. Alrededor del Monumento, situado en el centro histórico de la ciudad de Morelia, había muchos árboles cuyas hojas de color verde oscuro permanecían impávidas a falta de viento. De pronto, cuando la luz del sol empezó a atenuar, un grupo de aves negras llegó volando por el cielo azul…”.
Es 18 de Mayo de 2017, la ciudad tranquila, la señorial Morelia está de fiesta. No era una mañana cualquiera, tenía un aspecto diferente, se siente un ambiente, como primaverezco, las calles que rodean el Jardín Morelos, guardaban un silencio único, varias calles están cerradas a la circulación, para preparar, la fiesta nocturna; un día más en la ciudad de la Canteras Rosas, hoy cumple 476 años.
De entre el mar de gente emerge como tomando aire la estatua de José María Morelos montando su caballo. A sus pies arreglos florales engalanan la figura de bronce que reposa sobre un grueso pedestal de cantera adornado con las esculturas alegóricas que representan la patria y la libertad.

Es la plaza más en el Centro Histórico de Morelia, está conformada por una explanada rectangular con pavimento de cantera y algunas jardineras laterales. En el lado sur de la Plaza se ubica el monumento ecuestre de Morelos, una magnífica obra realizada por el italiano Giuseppe Inghilleri, inaugurada el 2 de mayo de 1913, desde entonces se le dio el nombre de Plaza Morelos, en honor al insigne insurgente, Don José María Morelos y Pavón…
Inevitable escribir sobre la hermosa ciudad de las canteras rosas, y sobre sus monumentos que la engalanan, hoy en su aniversario…
Y, volviendo a la masa multitudinaria que albergan a los pies de Morelos, cientos de estudiantes, docentes, funcionarios municipales, estatales y federales, se han reunido para presenciar la entrega de la medalla, hoy a la Universidad Michoacán de San Nicolás de Hidalgo, la máxima casa de estudios, que hoy recibe la condecoración más importante, que otorga la ciudad. Desde temprana hora resonaba el himno nacional, mientras los otros protagonistas, levantaban en lo alto, las bandera mexicana y la bandera rojiamarilla de la ciudad.
Como una postal moreliana, repleta de nicolaitas, era lo que se observaba, la banda de guerra, ameniza, creando ese ambiente de patriotismo, si no por el país, si universitario; en las orillas los chavos estudiantes de preparatorias y facultades, han salido de las aulas a ser testigos de la entrega, al medio y al frente los invitados especiales, todos, nicolaitas, a la espera también.
Se ha izado bandera, se ha entonado el himno nacional, por esas voces pulcras del cuarteto de la Universidad. Rector y alcalde caminan juntos atravesando la plaza, rumbo a la improvisada tribuna, hoy al aire libre, para realizar la sesión de cabildo, que de manera protocolaria realizan para la espera entrega de la presea.
Todo ocurría con mucha rapidez, de pronto se tomó el pase de lista, y al declarar quórum, la sesión iniciaba, regidores desde su tribuna, hacían como ‘mecánicas sus acciones’ ya saben que dirán, ya saben que hacer y todo se reduce, en levantar la mano, para de inmediato y tras la lectura de una extensa semblanza sobre la Universidad, se entrega la presea a manos del Rector Medarno Serna, ante los presentes de pie, el aplauso sonoro que retumbo por escaso segundos, mientras el presídium sonríe.

La presea generalísimo Morelos simboliza una cruz de honor hecha con oro de diez quilates con una altura de 8 centímetros y un ancho de 6 milímetros, espesor de 12 milímetros y peso de 68 a 73 gramos. En el anverso muestra la efigie de José María Morelos y Pavón y en la parte inferir a aparecen dos laureles que simbolizan el triunfo y la victoria. Al reverso presenta el escudo oficial de la ciudad de Morelia.
El rector levanta la presea sobre sus manos al aire, no cabe de emoción, aunque trata de ser discreto, pero es notorio cuando lleva su mano derecha al corazón y lanza una mirada al cielo…
Alfonso Martínez, el edil moreliano, por su parte, sostiene una sonrisa prolongada mientras no deja de aplaudir el festejo nicolaita, parece todos muy real, tal vez lo sea.
La hora de los discursos llegó, fueron más de diez minutos que Rector y Presidente Municipal, compartieron con todos los presentes…
El primero aprovechó para hacer un llamado a las autoridades gubernamentales de los tres órdenes de gobierno, autoridades y comunidad nicolaítas para sacar a la Universidad de la crisis financiera en la que se encuentra.
Además de agradecer que en el marco de los primeros 100 años de vida de la UMSNH “es gratificante recibir tan prestigiada presea y reconocimiento, por lo que se mostró satisfecho con la calidad que actualmente presenta la máxima casa de estudios de Michoacán”.
“Como dice el gran Antonio Machado, golpe a golpe, verso a verso; con el golpe a golpe de la disciplina, la dedicación el trabajo arduo y el esfuerzo, con el verso a verso del talento, la creatividad, la inteligencia y la cultura estamos en marcha siempre…”
El segundo a lo largo de la trayectoria de la casa de Hidalgo no había sido acreedora al reconocimiento, mismo que fue concedido por unanimidad por el cabildo de la ciudad.
Explicó que el reconocimiento se suma a la vasta trayectoria de la universidad que además “en el marco del centenario de la UMSNH, “el Ayuntamiento hace justicia al entregar la Presea Generalísimo Morelos a quien a lo largo del tiempo ha entregado profesionistas y hombres ilustres”.
Aplausos para ambos, y al terminar un recio canto invadió el lugar rompiendo el silencio con el “¡Creo en mí, soy orgullosamente nicolaita!” seguido del “¡Piss, Pass, Caliss, Calass Piss, Pass, Caliss, Calass shh…Pum San Nicolás!” que gritaban como todos “los orgullos nicolaitas”.
Dos festejos; un reconocimiento mutuo, una ciudad cumpleañera, y el “honor a quien honor merece”: La Ciudad y la Universidad presentes en los 476 años de Morelia, recordando al más grande de los nicolaitas.






